Un grupo de policías celebran, sonrientes, la detención del segundo sospechoso del atentado de Boston. (AP / CRAIG RUTTLE)
 

El FBI investiga el viaje a Rusia y Chechenia de uno de los terroristas

El menor de los hermanos Tsarnaev se halla ingresado en estado grave

El Gobierno estudia si puede solicitar la pena de muerte en Massachusetts

IDOYA
NOAIN
 
Tim Foley se sentía «feliz» el viernes por la noche. No era efecto de la copa de vino de la que disfrutaba en plena calle Franklin, en Watertown. Como a miles de bostonianos que convirtieron en una fiesta todo el área metropolitana y como a los vecinos que como él habían pasado todo el día encerrados en las casas de una ciudad sitiada para librar una cacería humana, a Foley le dominaba la sensación de que con la detención allí mismo de Dzhokhar Tsarnaev había llegado a su fin una odisea que había empezado cinco días antes, con el atentado en el maratón.
La semana más tensa de Boston había acabado y así lo reconoció Barack Obama, al asegurar que «se ha cerrado un capítulo de esta tragedia». Pero comienza a escribirse otro y hay muchas páginas en blanco, empezando por la que explique los motivos de Dzhokhar y su fallecido hermano Tamerlan y la que recoja cómo decide EEUU juzgar a uno de sus ciudadanos por terrorismo.
Esta segunda cuestión ha empezado ya a plantear interrogantes serios y debates. Dzhokhar Tsarnaev
–que resultó herido en el cuello y una pierna en el tiroteo con la policía en que murió su hermano y está grave en el hospital Beth Israel de Boston– es ciudadano estadounidense desde el año pasado. En su detención, no obstante, al joven de 19 años no se le leyeron sus derechos haciendo uso de una directiva del 2010 que permite una exención por seguridad pública en casos de terrorismo. Y, aunque senadores como Lindsay Graham y John McCain ayer abogaron por que sea tratado como «un combatiente enemigo», como terrorista y no como criminal, grupos de libertades civiles alertan de la entrada en un peligroso camino.

DEMANDA CRIMINAL / Por ahora el Departamento de Justicia ha empezado a preparar una demanda que podría incluir acusaciones como el uso de armas de destrucción masiva por la detonación de bombas, que puede ser castigado con la pena de muerte. Y, pese a que Massachusetts no prevé la pena capital, Tsarnaev puede ser condenado en un caso federal.
Ha empezado a explorarse también con atención la potencial conexión extranjera de los hermanos, especialmente del fallecido Tamerlan. Considerado el más radicalizado en su religión, el año pasado viajó seis meses a Rusia y visitó Chechenia (donde tiene raíces la familia), un viaje tras el que empezó a colgar en YouTube vídeos extremistas.
El mayor de los Tsarnaev (de 26 años) había estado ya bajo la lupa del FBI. En el 2011, Rusia pidió a EEUU información sobre él alegando que era un seguidor del islam radical. Moscú creía que pretendía unirse a grupos clandestinos, pero el FBI, tras buscar en sus bases de datos e interrogar al sospechoso y a familiares, no encontró vínculos con terrorismo. Las autoridades han declarado también que la tramitación de su petición de ciudadanía (él era residente con papeles) seguía su curso, algo que se habría frenado ante cualquier sombra de lazos terroristas.

Dzhokhar Tsarnaev, después de que fuera hallado escondido en una barca en las cercanías de Boston. (CBS NEWS)
 
Dos policías celebran, sonrientes, la detención del segundo sospechoso del atentado de Boston. (AP / CRAIG RUTTLE)
 
Un grupo de jóvenes muestran su alegría por la captura del presunto responsable de las explosiones de Boston. (AP / JULIO CORTEZ)
 
Celebración popular en el parque público Boston Common de la capital de Massachusetts por la detención de Dzhokar Tsarnaev. (AP / JULIO CORTEZ)
 
Ciudadanos de Boston depositan flores y todo tipo de objetos en el lugar del atentado del pasado lunes en memoria de las víctimas. (EFE / MICHAEL REYNOLDS)
 
Imagen tomada de un vídeo en el que se observa a Dzhokar Tsarnaev tumbado en una camilla de una ambulancia, tras su detención. (AP / ROBERT RAY)