REPERCUSIÓN DEL TIJERETAZO SANITARIO

Unas enfermeras, durante la manifestación antirrecortes del sábado en Barcelona. (JOAN PUIG)
 

El recorte dispara el desempleo de las enfermeras más jóvenes

En un año se ha pasado del pleno empleo al 21% de paro, según el colegio

El cierre de plantas de hospitalización y quirófanos altera la asistencia que ofrecen

ÀNGELS GALLARDO
BARCELONA
 
Los recortes económicos y de personal iniciados hace dos meses en los hospitales y centros de asistencia primaria (CAP) de Catalunya afectan de forma fundamental a la enfermería, que, en apenas un año, ha pasado de ser un colectivo sin personal en paro laboral –se buscaban enfermeras– a registrar el 21% de desempleo entre las 5.900 profesionales colegiadas en los últimos cinco años. Las medidas de ahorro, emprendidas por la Conselleria de Salut mucho antes de prometer públicamente que los ajustes no se aplicarán sin ser consensuados con el sector, afectan en estos momentos al 81% de la enfermería, indica un informe elaborado por el Col·legi Oficial d’Infermeria de Barcelona (COIB), entidad que representa a 33.000 de las 42.000 enfermeras que ejercen en Catalunya. «Y esto es solo el principio, la punta de un iceberg que aumentará», apuntó ayer Josep París, secretario del COIB.
La primera y principal repercusión que relatan las profesionales es la sobercarga de trabajo consecuencia de la desaparición de las enfermeras que suplían bajas por enfermedad, jubilaciones o ausencias festivas. Ese exceso de trabajo, explica el informe, afecta de forma inevitable a la asistencia que reciben los enfermos. «Mi plaza, en el servicio de urgencias del Hospital de Vall d’Hebron, ha sido suprimida, y en mi lugar no trabaja nadie –relata Ana Caro, en paro desde marzo–. Esta situación afecta sin duda a los usuarios. Si antes había quejas porque éramos pocos y la atención de demoraba, no sé que pasará ahora».

ENVIAR AL CAP / Es la primera vez, en su vida profesional, que la enfermera Caro no tiene trabajo. «El personal de urgencias no se debería tocar –añade–. ¿Qué pasará si llega un infarto y no se le puede admitir porque faltan camas? No todo se puede derivar al CAP. Los síntomas que explican las personas que llegan a urgencias no siempre revelan a simple vista la gravedad del caso». La escasez de enfermería está desajustando los servicios, explica el secretario del COIB. «El cierre de unidades de hospitalización obliga a reubicar a enfermeras expertas en la patología que atendían –dice París–. Es una situación preocupante. Para hacer bien las cosas, ese personal debería formarse para su nuevo destino».
Los cuatro colegios de enfermería de Catalunya han advertido del riesgo de todo ello en un documento conjunto. «Los recortes presupuestarios aplicados por la Generalitat en sanidad pueden poner en peligro la seguridad de los pacientes –indicaron–. El personal de enfermería no puede mantener la calidad de la asistencia que ofrecen a los ciudadanos». Hace un año, la Conselleria de Salut cifró en unas 14.000 las enfermeras que sería necesario contratar para equiparar la red sanitaria catalana con la media europea. Los centros catalanes disponen en la actualidad de 5,2 enfermeras por cada mil habitantes. En los países del entorno europeo disponen de 8,4.

INFORMAN A MAS / Los colegios de enfermería expusieron esta situación al president Artur Mas el pasado jueves. Le advirtieron de que está en juego una concepción sanitaria que pretendía centrarse en la prevención y promoción de la salud, funciones que recaen en la enfermería. «Explicamos a Artur Mas que la prevención de la enfermedad es, a medio plazo, mucho más barata que la curación de enfermedades –explica París–. Y le recordamos que el modelo sanitario catalán está excesivamente centrado en el médico, lo que da lugar a un sistema muy caro y menos eficaz». La asistencia domiciliaria, pusieron por ejemplo a Mas, evita complicaciones y recaídas, pero exige disponer de enfermeras.