ACTIVIDAD EN EL CENTRE D’INFORMACIÓ I RECURSOS PER A LES DONES

La coordinadora. Antònia Latorre, en el jardín del centro donde impartirá el taller de debates. (JAVIER CORSO)
Confidencias cotidianas
Una vecina del Guinardó crea un taller para hablar de lo que les interesa a las mujeres Las sesiones comienzan en octubre
En un mundo en el que los activos tóxicos, las primas de riesgo y los ataques de los mercados son el pan nuestro de cada día, las cosas sencillas, cotidianas cobran su auténtica importancia. Antònia Latorre (L’Hospitalet. 1956) ha decidido apearse de la macroeconomía y descender a temas más terrenales, los de andar por casa. Para ello, ha organizado el foro de mujeres Per parlar del que ens importa. ¿Y qué es lo que preocupa? «Simplemente, lo que nos sucede cada día. Las mujeres no nos atrevemos a expresar lo que deseamos. Vivimos una vida cuando, en realidad queremos estar viviendo otra» , señala.
Latorre llevaba ya tiempo queriendo ejecutar esta propuesta porque presenciaba, entre perpleja y entristecida, cómo algunas mujeres desmenuzaban en la panadería o en las tiendas del barrio historias que pertenecían a su vida más íntima. «Hay grupos de mujeres desayunando en la granja, pero algunas no tienen con quién compartir el café y entonces explican cosas personales en cualquier entorno. Por eso quise crear un espacio de fácil acceso para las mujeres que no tienen con quién hablar» , explica Latorre.
Hombres y mujeres también tienen distintos púlpitos para predicar sus preocupaciones. «Los hombres si quieren conversar lo tienen fácil. Entran al bar y enseguida encuentran a alquien con quién hablar de trabajo o de fútbol. A veces me pregunto qué sería de ellos si no hubiera fútbol» , ironiza. Latorre cree que en el caso de las mujeres la cosa se complica porque no van al bar para poder hablar con alguien todo lo más entran en una granja a desayunar.
La iniciativa de esta vecina de Horta-Guinardó ha tenido una gran eco, sobre todo a raíz de que el distrito la colgara en la web. A las tertulias, que comenzarán el 11 de octubre en la idílica sede del Centre d’Informació i Recursos per a les Dones (Camèlies, 36), ya se han sumado un grupo de mujeres del barrio. La media de edad ronda los 50 años. «Me gustaría contar también con gente más joven, pero deben tienen otras vías» , dice resignada la coordinadora del grupo. El colectivo es heterogéneo: hay mujeres que trabajan fuera del hogar, otras que son amas de casa y alguna viuda «que tiene necesidad de comunicarse, de compartir y de sentirse acompañada por otras mujeres en su misma situación y, en definitiva, gente a la que le cuesta expresarse y abordar cualquier tema» , apunta la promotora de los debates.
Latorre tiene claro lo que desea que sea el grupo y lo que no: «No quiero que se hable del marido ni de los hijos y tampoco que sea un espacio reivindicativo, pero todo dependerá de las preferencias de las asistentas. Es abierto» . En el guion del curso también figuran temas como los malos tratos, que no por habituales son menos dramáticos. Pero, de entrada, Latorre quiere sugerir al grupo que creen en su piso un espacio propio. «Las mujeres tenemos toda la casa para nosotras pero no un lugar solo nuestro y es necesario un espacio donde dejes un papel y no te lo toquen en tres meses. Y esto tan sencillo es vital» , concluye.