LA SEGURIDAD CIUDADANA

«No sé robar en otro sitio»

Los carteristas piden a los agentes que relajen la presión. Las bandas que quedan operan en grupos más reducidos y ahora también roban tarjetas de crédito de personas que compran títulos de viaje en las máquinas

A. B.
BARCELONA
 
Los agentes que patrullan en el metro han vivido estas últimas semanas situaciones surreales. «Una carterista me rogó que dejáramos de hacer tanta presión. ‘Si seguís así tendré que irme. No sé robar en otro sitio’, me dijo» , explica un mosso, que precisa cómo el ladrón que actúa en el metro tiene dificultades para robar en otros sitios. «Son especialistas en el metro. Los tipos de hurtos que suelen hacer en las estaciones son difíciles de reproducir en la calle. Son expertos en producir tapones en escaleras mecánicas o a la entrada de los vagones: mientras se agacha simulando que se le ha caído algo y provoca una pequeña aglomeración con la gente que sube, un compinche roba a la víctima atrapada en la congestión. Esa técnica es difícil de reproducir en la calle» , añade ese policía.
Los que quedan, además, han cambiado su manera de actuar. Si antes lo hacían en grupos numerosos, de entre 8 y 10 personas, ahora no pasan de tres o cuatro. Eso sí, se visten bien para hacerse pasar por turistas italianos. Además, han cambiado la técnica. Los Mossos han detectado que muchos de esos grupos ya no cometen robos mediante el método del tapón sino que están comenzando a intentar robar las tarjetas de crédito de personas, sobre todo gente mayor, en el momento en que estas intentan comprar una tarjeta en la máquina expendedora.
«Se acercan en el momento en que va a hacer la compra y se fijan en el número de pin. O bien en el momento en que la tarjeta sale de la máquina o bien más tarde intentan robar la visa para después vaciarla » , explica el policía. Además, se han desplazado de escenarios. Antes actuaban en el codo de la línea 3 que va de Catalunya a Paral.lel. Ahora se han ido a la línea 1, sobre todo a las estaciones de la Gran Via.
Siguen comenzando el día reu-
niéndose en un bar antes de bajar al metro, donde pueden estar desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche, cuando vuelven a salir y a encontrarse en un bar para repartirse el botín.