LA EXPANSIÓN ESPAÑOLA EN AMÉRICA LATINA

 

Expropiación localizada

La renacionalización de empresas españolas en Sudamérica inquieta a ambos lados del Atlántico. Está por ver si los de Argentina y Bolivia son casos aislados o pueden repetirse

ABEL GILBERT
BUENOS AIRES
 
Es jueves por la noche, y en el cruce de las avenidas Callao y Rivadavia, los deseos se confunden con la realidad. El Congreso argentino acaba de aprobar la ley de expropiación del 51% de las acciones de Repsol en YPF. En medio de la multitud que seguía desde la calle los debates parlamentarios, una voz exige que, ahora, el Gobierno repare otras «heridas» de los años noventa, cuando se privatizó todo. «Sí, como hace Evo Morales» , arengó otro. Un día más tarde, en el corazón financiero de la ciudad de Buenos Aires, un operador de la bolsa lee una predicción del diario La Nación y entra en pánico: empresas distribuidoras de gas y de electricidad, manejadas por las españolas Endesa y Gas Natural, «podrían estar entre las próximas expropiadas» .
Los anhelos de unos y temores de otros se han retroalimentado con fuerza en las últimas horas. Las expropiaciones del 51% de las acciones de Repsol y, el pasado martes, del accionario total de REE en Bolivia, carecen sin embargo de una relación causal común, aunque sus Gobiernos compartan cierto ideario. Tampoco sugieren claramente una directriz política similar. Lejos parece estar América Latina de una reacción en cadena.
La región está viviendo su década dorada de crecimiento, que a España no le es indiferente. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la inversión extranjera directa alcanzó en 2011 una cifra sin precedentes de 153.000 millones de dólares, un 26% más que en el 2010.
Un informe de la IE Business School, basado en una encuesta a las 32 empresas españolas con mayor facturación, consigna que, en 2015, la presencia de más de 50% de esas firmas será mayor en la región que en su propio país. Un 88% de las compañías consultadas visualiza a Brasil como el mercado más atractivo. La inversión directa española fue en 2011 de los 8.593 millones de dólares, un 464% más que el año anterior. «Yo puedo asegurar que el Gobierno brasileño cumple sus compromisos» , dijo el secretario de Estado español para Iberaoamérica, Jesús Gracia.
El caso YPF ha sido invocado por otros países para invitar al capital español a profundizar su presencia. «Aquí no expropiamos» , subrayó el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, delante del presidente Mariano Rajoy. El presidente Ollanta Humala hizo el mismo convite: Perú, dijo, «presenta condiciones ideales» para la inversión. Hasta Venezuela, que vivió su furia estatizadora en el 2007, cuando intervino 1.087 empresas y embistió contra el Banco Santander, su ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, trató de llevar tranquilidad en los últimos días y dijo que «no debería haber ningún problema» con las inversiones de Repsol .
La expropiación en Argentina ha diseminado la inquietud. «Queremos una empresa absolutamente moderna y competitiva, con gente profesional y con la meta de tener autoabastecimiento”, dijo la presidenta Cristina Fernández, quien pondrá en funciones en las próximas horas a un nuevo gerente general, Miguel Galluccio. El mundo de los negocios trata de leer entre líneas sus palabras para saber si lo ocurrido con Repsol será excepción regional o, apenas, una regla vernácula.