LARGO PLAZO
Objetivo inmediato: Bankia

OLGA
GRAU
La prensa extranjera que ha visitado España esta semana con motivo de la reunión del Banco Central Europeo (BCE) ve con suma desconfianza a toda la banca española, desde el Santander a Bankia pasando por el Sabadell o el Popular. Entre los periodistas financieros, especialmente los alemanes y los anglosajones, no se entiende la lentitud con la que se ha reestructurado el sector financiero en España ni la escasez de fondos que se ha dedicado a sanear las entidades empachadas de ladrillo.
Esos mismos periodistas son los que escriben cada semana análisis y noticias sobre la gravedad de la situación financiera española, sumando su opinión a la de las agencias de rating e inversores internacionales que alertan sobre la posibilidad de un rescate a España. Esto explica por qué los bancos cotizados han vuelto a registrar importantes pérdidas esta semana. Popular y Sabadell han caído cerca del 7,5%; Bankia y Bankinter más de un 5%; Caixabank, el 4,6% y BBVA y Santander se han devaluado el 4%.
Poco le importa a los mercados, por ejemplo, que el Santander tengo un activo de 1,2 billones de euros y obtenga una parte muy significativa de su beneficio en países en crecimiento como Brasil (28%), Chile (7%), México (10%) o EEUU (12%). Su valor en bolsa ahora es de 42.479 millones de euros y no refleja ni de lejos de balance. Sin embargo, hay que reconocer que España se ha ganado a pulso el que la prensa extranjera y los inversores perciban el sistema financiero en crisis. Mientras en el 2008 los alemanes creaban el fondo especial para la estabilización de los mercados financieros (Soffin) en el que inyectaron más de 69.000 millones de euros en garantías y participaciones a la banca alemana, en España negábamos que hubiera crisis. Mientras todos los demás países levantaban fondos para rescatar a sus bancos, en España los directivos de las cajas decidían las fusiones que garantizaban de la mejor manera su silla. Mientras otros reconocían que la crisis iba para largo, en España seguíamos sin reconocer que los créditos a los promotores difícilmente se iban a devolver y que tarde o temprano generarían pérdidas en los balances que requerirían un saneamiento importante.
Tener en el mismo cesto a grandes bancos cotizados, bancos medianos, cajas sanas, cajas no tan sanas y cajas intervenidas ha hecho que en el exterior se mezclen peras con manzanas y se pongan todas en el mismo cesto. Esta misma semana, el presidente del BCE Mario Draghi le ha pedido a España, desde Barcelona, que sanee el sector financiero. Y la pieza que urge más es Bankia, por su volumen y su elevada exposición al ladrillo. Es urgente que se tomen decisiones serias si queremos que el crédito vuelva a fluir y la confianza se restaure.