CICLISMO. LA ‘CORSA ROSA’ EMPIEZA EN DINAMARCA

Phinney, de rosa, en el podio.
 

‘Purito’ ilusiona en el inicio del Giro con una buena contrarreloj

El corredor catalán araña tiempo a Schleck, Cunego y Scarponi mientras Phinney se viste de rosa

JOSÉ MARÍA EXPÓSITO
BARCELONA
 
Nadie va a ganar el Giro de Italia en las tres etapas danesas, pero Joaquim Rodríguez dejó buenas sensaciones en los 8,7 kilómetros contra el reloj que ayer abrieron la 95ª edición de la corsa rosa en Herning, localidad natal de Bjarne Riis. El ciclista de Parets cedió 43 segundos respecto al ganador de etapa y primer líder, el estadounidense Taylor Phinney, pero estuvo al nivel de quienes debían arañarle tiempo (Roman Kreuziger e Ivan Basso) y obtuvo una renta considerable respecto a ciclistas que, como él, sufren contra el cronómetro.
«Hoy era importante no perder demasiado tiempo con respecto a los otros favoritos, así que no puedo estar más feliz porque incluso a alguno le he ganado algunos segundos», reconocía Purito . «Estoy satisfecho con mi rendimiento. He tenido buenas sensaciones hasta el último kilómetro, cuando todo ha sido más duro», analizó el líder del Katusha, recordando ese final que se le atragantó a muchos ciclistas.

«MUCHA MORAL» / Purito cedió siete segundos respecto a Roman Kreuziger y cuatro con Ivan Basso, diferencias que sin duda habría firmado en la rampa de salida. Tampoco es malo verse 16 segundos por delante de Frank Schleck, reclutado a última hora por Johan Bruyneel para el Giro, 20 segundos mejor que Damiano Cunego, 23 por debajo de Michele Scarponi (que lució el jersey rosa que Alberto Contador ganó en el 2011 y que perdió por el positivo del Tour 2010) y con 24 de ventaja respecto al escalador venezolano José Rujano. Diferencias insignificantes quedando aún tres semanas para llegar al Mortirolo, pero que demuestran que Purito va a por todas. «Obviamente, el Giro es muy largo y duro, pero este buen comienzo me da mucha moral», resumió el corredor.
La de Purito fue una victoria moral, pero el triunfo real fue para Phinney, una de las perlas del ciclismo estadounidense. Al joven talento del BMC –creció al abrigo de Johan Bruyneel y Lance Armstrong, pero solo le podían ofrecer un año de contrato y se fue con John Lelangue– no le pesó ayer el papel de favorito.

«NO ME COMPAREN CON ARMSTRONG» / A sus 21 años ya ha sido dos veces campeón del mundo en persecución. Tiene la misma edad que Armstrong cuando se proclamó campeón mundial en Oslo en 1993 por delante de un tal Miguel Induráin. «No me comparen con Lance. Somos corredores muy diferentes», suplicaba ayer, ya vestido de rosa. Pero será inevitable. Su biografía habla de genes ciclistas. Su madre, Connie Carpenter, ganó el oro en la prueba de ruta de los JJOO de Los Ángeles-84, en los que su padre, Davis Phinney, fue bronce en la contrarreloj por equipos. La familia Phinney mantiene una fundación contra el párkinson desde que al padre le fue diagnosticada la enfermedad, hace una década.