FÚTBOL. FINAL DE LA COPA DE INGLATERRA
El Chelsea se corona en Wembley con los goles de Ramires y Drogba
El equipo del italiano Di Matteo logra un título de prestigio a 20 días de la final de la Champions
Hace unos meses nadie daba una libra por el Chelsea, ni en la Premier ni en la Champions. Roman Abramovich, el dueño del club londinense, cambió al portugués André Villas-Boas por el italiano Roberto Di Matteo y el equipo, liderado por los veteranos, elevó vuelo. Llegó de forma inesperada a la final de la Champions tras eliminar al Barça y conquistó ayer la Copa de Inglaterra al ganar con muchos apuros al Liverpool en Wembley con los goles de Ramisres y Drogba (2-1). Di Matteo no utilizó a Fernando Torres. El equipo londinense ganó un trofeo de prestigio en Inglaterra a 20 días de la final de la Champions en Múnich.
El Chelsea se aprovechó de la alarmante falta de identidad de un Liverpool con problemas económicos –hace unos días los reds presentaron unas perdidas de 60 millones de euros– para adelantarse en el marcador en la primera parte en una acción de Ramires (m. 23). Kenny Dalglish, el técnico del Liverpool, había sacado un once lleno de centrocampistas y con un solo punta, Luis Suárez, en una alineación conservadora cuando los reds habían ganado al Chelsea en los últimos cuatro enfrentamientos. El equipo londinense no tuvo problemas para cercenar los ataques del Liverpool.
GOL FANTASMA / Drogba marcó el segundo tanto al inicio de la segunda parte con un disparo raso (m. 51). Fueron los minutos más brillantes del Chelsea, que jugaba a placer en Wembley. Todo cambió con la entrada de Carroll, que acortó distancias con un zurdazo que torció la mano de Cech (m. 64). El gol dio alas a un Liverpool alicaído. Apareció el Liverpool orgulloso de los viejos tiempos, que puso cerco sobre el área de Cech. Fue un frontón. El dominio de los reds fue total. En el minuto 81 llegó la jugada de la final. Carroll cabeceó y Cech sacó el balón de dentro con un manotazo providencial. El árbitro dijo que el balón no había entrado todo. El Liverpool buscó el empate, pero la zaga rival se defendió con orden y se llevó su cuarta Cup .