LA CORTINA DE HUMO

 

«La porra es mía»

TONI
AIRA
 
«Quien manda aquí es Jorge , y ahora que es ministro ya ni te cuento», me aseguraba esta semana un destacado miembro del PP catalán. « Jorge» es Fernández Díaz , el actual titular de Interior. Y el «manda» no iba por el hecho de que haya presidido la mesa del congreso de los populares catalanes que hoy concluye.
« Alicia ha sido suficientemente lista para no molestar a Jorge y a su hermano Alberto », me confesaba en paralelo un viejo y destacado militante que aún recuerda cómo el defenestrado Daniel Sirera «ponía de los nervios a Alberto al convocar ruedas de prensa a la misma hora que él. ¡Lo contraprogramaba!». Y cayó.
Desde el equipo del alcalde Xavier Trias se coincide en destacar la fuerte sintonía y sincronización entre los dos hermanos. Y con consecuencias políticas. No en vano, el alcalde tuvo que esperar un mes largo a que el ministro le contestara con fecha a la petición de reunión para tratar la seguridad en Barcelona. Según algunos de los implicados en la negociación del encuentro, la idea inicial planteada por el ministerio era que Alberto también estuviera presente. Ante la negativa de Trias , la cosa se habría alargado.
La seguridad es una bandera que pocos desde el centro-izquierda han logrado arrebatar con éxito al centro-derecha. Ninguno al nivel del británico Tony Blair y su tercera vía inspirada en los postulados del sociólogo Anthony Giddens . Y aquí tenemos a dos partidos de centro-derecha, PP i CiU, intentándose anexar al máximo la idea de la defensa de los ciudadanos frente a la violencia y la delincuencia. Chocan, claro. En Barcelona especialmente, donde Trias intenta tener la seguridad y la limpieza como sus grandes banderas. Y con un Alberto Fernández que puede contar con la ayuda de su hermano ministro para seguir reclamando para el PP la condición de máximo defensor de la ley y el orden.
Y con la cumbre del Banco Central Europeo han topado esta semana con el conseller de Interior, Felip Puig , como piedra en el zapato de un Ministerio del Interior que, cuenta la versión no oficial, reclamó en origen controlar todo el dispositivo de seguridad de una semana que pintaba movida en la capital catalana. Pero Puig dijo «la calle es nuestra». Más bien quería decir «la porra». Y apeló a las competencias de la Generalitat. Reuniones y videoconferencias, en algunos casos muy tensas, acabaron con acuerdo. Pero mientras Interior catalán aceptaba tímidamente peticiones de la prensa para retratar su dispositivo y sus efectivos, desde Interior español, con el sagaz periodista Albert Gimeno de jefe de comunicación, se avanzaban a las peticiones y hasta invitaban a periodistas a ir en los helicópteros de su parte de dispositivo. Tener o no tener la porra. Esa es la cuestión (electoral).