REPERCUSIONES FUERA DE FRANCIA

François Hollande conversa con Alfredo Pérez Rubalcaba durante unas jornadas de la Fundación Ideas, el pasado octubre. (ARCHIVO / JOSÉ LUIS ROCA)
El PSOE ve en Hollande al aliado principal de Rajoy contra la crisis
Los socialistas creen que lo que reclama el candidato es lo que le «conviene a España»
«Su triunfo acabaría con la tesis del fin de la socialdemocracia», sostiene Valenciano
No hay nombre propio que despierte en estos momentos tanta esperanza en el PSOE como el de François Hollande. Al igual que en otros muchos lugares, en la sede de Ferraz se da por seguro que el candidato socialista al Elíseo derrotará a Nicolas Sarkozy, y se apunta que el resultado tendrá un triple efecto positivo: sobre Europa, sobre España y sobre el propio PSOE.
Si acaban como confían que acaben, sostienen los socialistas, los comicios franceses demostrarán que en esta época tan convulsa «pierden los gobiernos que gestionan la crisis», y que lo que ocurrió el noviembre pasado en España, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba obtuvo el peor resultado del PSOE desde la transición, fue básicamente producto de la coyuntura económica.
La victoria de Hollande, señala la vicesecretaria general socialista, Elena Valenciano, puede marcar el inicio de un «cambio de ciclo» en toda Europa, mediante un deslizamiento del poder desde la derecha hacia la izquierda, con España de nuevo desacompasada en este contexto político, pues tras Francia quizá ocurra lo mismo en Alemania y el Reino Unido, poniendo así fin al conocido discurso de que «la socialdemocracia está hundida». También, prosigue la número dos del PSOE, supondrá un balón de oxígeno para España, ya que uno de los principales mensajes del candidato es que la salida de la crisis no solo pasa por sacrificarlo todo ante el altar de la austeridad y los recortes, como hasta ahora ha venido sosteniendo la cancillera alemana, Angela Merkel.
Hollande, por tanto, puede ser un «aliado fundamental» de Mariano Rajoy. Valenciano sostiene que el que sus signos ideológicos sean tan distintos no tiene excesiva importancia. Décadas atrás, recuerda la dirigente socialista, el expresidente Felipe González estuvo casi siempre en sintonía con el entonces canciller teutón, el conservador Helmut Kohl. «No sé si en el PP lo reconocerán, pero acabará siendo así –señala–. Porque lo que Hollande pide es lo que le conviene a España: apostar por las políticas de crecimiento y estimular la economía». De hecho, Rubalcaba ha llegado a decir que uno de los escasos asuntos en los que está de acuerdo con Mariano Rajoy es en la conveniencia de que hoy logre la victoria Hollande, a quien llamó «el oscuro objeto del deseo de la derecha española».
EL TRATADO DE ESTABILIDAD / Pero el candidato francés también aboga por medidas que el PSOE, al menos abiertamente, no puede llegar a reclamar. Hollande ha anunciado que si llega al Elíseo renegociará y no ratificará el Tratado de Estabilidad de la UE, que obliga a sus estados miembros a establecer un límite del 0,5% del PIB de déficit estructural, que solo podría ampliarse hasta el 1% ante circunstancias económicas especialmente críticas. Muchos socialistas españoles reconocen que a ellos también les gustaría reclamar algo así. Pero no pueden hacerlo. El pasado mes de agosto, fue José Luis Rodríguez Zapatero quien impulsó la reforma de la Constitución para abrir la puerta a esta regla.
Para incomodidad de sus compañeros de partido, el expresidente del Gobierno ha tenido un inusitado protagonismo durante toda la campaña electoral francesa. Sarkozy no ha parado de agitar el fantasma de Zapatero, lanzando el mensaje de que si Hollande se proclama vencedor la economía francesa acabará pareciéndose a la de España.
Hace un par de días, por ejemplo, dijo: «Es muy simple: miren a España. ¿Quieren la misma situación?». Y en el único debate que mantuvo con su adversario, el pasado martes, le preguntó a este: «¿Quiere usted inspirarse en el señor Zapatero?» A Hollande le faltó tiempo para contestar: «En ningún momento».