LA EXCEPCIÓN ANDALUZA

José Antonio Griñán y Cristóbal Montoro se saludan durante el acto de toma de posesión del primero, ayer. (EFE / JOSÉ MANUEL VIDAL)
Griñán da a IU amplia presencia en el Gobierno y poco poder real
El presidente apuesta por la continuidad de su núcleo duro en el Ejecutivo de coalición
Montoro, en tono conciliador, ofrece «lealtad institucional» al dirigente socialista
Izquierda Unida (IU) ha hecho valer su papel como llave del nuevo Gobierno andaluz y ocupará casi un tercio de los cargos del nuevo Ejecutivo regional. Su presencia se traduce en una vicepresidencia y tres de las 11 consejerías (Política Local, Turismo y Comercio y Fomento). Sin embargo, esa presencia que sobre el papel otorga a la coalición de izquierdas la mayor cuota de poder institucional jamás lograda en su historia, quedará en la práctica bastante descafeinada, dada la falta de recursos económicos para emprender proyectos y que las grandes competencias de estas carteras, como la ordenación del territorio, continuarán en manos del PSOE.
El socialista José Antonio Griñán, que ayer se rodeó de la cúpula de su partido para tomar posesión, por segunda vez, como presidente andaluz, desveló que la estructura de la Junta se verá reducida a 11 consejerías y una vicepresidencia, que recaerá en el líder de su socio de gobierno, Diego Valderas. Griñán ya avisó de que los tiempos que vienen no eran aptos para experimentos, y ha optado por mantener a su núcleo duro, ya versado en la gestión.
‘FONTANERÍA’ / Así, mantiene a los titulares de las consejerías de más peso, como Sanidad, Hacienda y Economía; atiende la reivindicación de la judicatura de tener una cartera propia, y aúpa a su número dos en el partido, la secretaria de organización Susana Díaz, a la consejería de Presidencia, la de fontanería interna, para de paso apaciguar un partido agitado antes de su congreso regional. La gran incorporación es la de Luis Planas, exembajador en Marruecos, que hará valer su experiencia en la UE al frente de Agricultura.
Con Javier Arenas desaparecido, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, fue casi el único representante del PP en el acto. Tras semanas de rifirrafes sobre la situación de las cuentas regionales, Montoro apaciguó su discurso y ofreció «lealtad institucional» para sacar adelante el proyecto político común, la lucha contra la crisis y el desempleo.
Griñán devolvió la oferta de colaboración, aunque hizo una firme defensa de los servicios públicos, «porque la sociedad que privatiza es desigualitaria», y del actual modelo autonómico.