CRÍTICA
Incursión en la cuna de ETA
Aramburu experimenta con la novela en ‘Años lentos’
A Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) hay que agradecerle que se tome muy en serio su profesión de escritor y que respete como lo hace la inteligencia de sus lectores. Para él la ficción narrativa es el mejor método para sondear la realidad, individual y social, quizá con humor pero sin un ápice de frivolidad. No se conforma con repetir una fórmula de éxito, sino que busca formas nuevas de registrar y radiografiar la experiencia. Por eso esta novela, Años lentos , es a la vez un feliz experimento formal y una penetrante incursión en la cuna del terrorismo etarra y las eclesiales manos que la mecieron.
Lo que ha escrito Aramburu es una pre-novela, algo así como el conjunto de materiales previos a la redacción de una novela sobre una humilde familia vasca, la de Maripuy Aranzábal y Visentico Barriola. Dichos materiales se componen de las cartas que Txiki, el sobrino de Maripuy, le envía a Aramburu rememorando el tiempo que, desde sus ocho años en 1968, pasó con ellos, y de las apuntes que el propio escritor va tomando sobre ese work in progress . Entre el estilo un poco envarado de Txiki y la soltura y premiosidad de las notas del escritor se va urdiendo la historia de los Barriola como un deprimente relato de familia en el que la pobreza y la falta de educación favorecen que la hija Mari Nieves sea humillada y que su hermano, Julen, acabe cautivo de la teleraña ideológica que lo convierte (o eso cree) en un gudari y luego en un desdichado.
DELEITE Y CONMOCIÓN MORAL / El hecho de que los acontecimientos nos sean narrados a través de este doble prisma, el del testigo directo y el del novelista que recrea el acaecer histórico, no atenúa el dramatismo ni afloja la fuerza de captación de la historia. El desenfado de los apuntes del Aramburu ficticio desmitifica el proceso de escritura novelesca pero deja indemne la gravedad de lo que se cuenta.
Hay un equilibrio ejemplar entre estructura e historia que logra el difícil efecto de proporcionar de un golpe deleite literario y conmoción moral. La repetida exhortación del Julen derrotado a su primo Txiki encierra algo más que un consejo fraternal: «Aprende mucho, estudia», y es que ha entendido tarde que el fanatismo redentorista extrae (y consume) a sus héroes de la cantera de la inflamable ignorancia.
AÑOS LENTOS
Fernando Aramburu
Tusquets. 224 p. 17 €