LA ENTREVISTA
«Con Guardiola termina un ciclo, era él quien tenía todo el mando»
DAVID TORRAS / JOAN DOMÈNECH
BARCELONA
Pep Guadiola se despide mañana del banquillo del Barça. Johan Cruyff, uno de los valedores de su fichaje, cree que con la despedida del técnico se cierra una etapa aunque el equipo continúe de la mano de Tito Vilanova, su ayudante.
–El primer título de Guardiola fue la Copa y la Copa puede ser el último. El 14º.
–Es curioso, y ante el mismo rival, el Athletic. El fútbol tiene estas cosas. Es el destino. Será bonito cerrar el círculo ganando.
–¿Se termina un ciclo?
–No en el campo, sino en lo que está alrededor, el entorno. La gente se pone nerviosa cuando cambian las cosas o se produce un pequeño bajón, que es lógico y normal. Termina un ciclo fuera del vestuario que empezó con Laporta y su gente, con Txiki, con Rijkaard, conmigo y que continuó con Guardiola. No hablamos solo de fútbol, sino de personas, de comportamiento. Significó un gran avance para el Barcelona.
–Rijkaard se marchó con críticas.
–Rijkaard fue ejemplar. Nunca habló mal de nadie ni dejó mal a nadie. Sabemos que un entrenador no es eterno, y que algún día hay que sustituirle. Antes de que se marchara, se había fichado a Guardiola. Su calidad futbolística, mental e inteligencia era conocida por todos. Aunque elegir a un catalán iba en contra de la opinión de casi todos...
–Generabas dudas…
–Nosotros no tuvimos ninguna duda. Era un niño que tenía que entrar en un vestuario de peso y tomar decisiones y el niño creció en dos semanas, porque todas las decisiones que tomó fueron perfectas. Ya se vio en dos o tres partidos que funcionaría.
–Usted los elogió, ensalzó a Busquets y hablaron de cruyffada .
–Veía la calidad, lo que habían hecho el año anterior, el crecimiento de unos y otros. Pasar bien o mal el balón casi era lo de menos. Si tienes calidad, es cuestión de tiempo que salga bien. Él ya había tomado decisiones antes. La gente decía que era más fácil hacerlo en el filial. No, es igual de difícil, porque estás delante de un grupo y quieres sacar el máximo rendimiento.
–¿Es verdad que iba a verle a escondidas al Mini?
–Si quieres aconsejar, tienes que estar informado. Si aconsejo a un amigo, el amigo es más importante que una institución.
–¿Por qué?
–Esto lo aprendí cuando ascendí a mi hijo al primer equipo. Dijeron que lo hacía para favorecerle y es al revés. ¿Expones a tu hijo ante cien mil personas, que no son amigos, a que puedan pitarle si no funciona? Eso es lo más cruel que puedes imaginar. Si puse a mi hijo fue porque estaba convencido al 200% de que funcionaría; si hubiera dudado, si no estaba convencido, lo mataba. Más o menos es lo que pasó con Pep.
–¿Estaba convencido con él?
–Claro, la pregunta era: ¿puede aguantar lo que tú aguantaste y más? No quieres dejarle desnudo, expuesto, si luego quieren matarle.
–También es difícil sustituirle.
–Ahí no tengo nada que ver, no me han preguntado. Estoy libre de ese problema. Lo único que veo es que antes había gente de peso, de arriba a abajo, para respaldarle y protegerle. Con Guardiola termina un ciclo y empieza otro, y no lo digo en sentido negativo. Se ha comprobado que quien tenía todo el mando era él, no otros, aunque quisieran creerlo. ¿Quién va a mandar?Ya veremos cómo va.
–La posibilidad de que renunciaría a continuar se veía venir.
–Por eso considero tan importante planificar, preparar un recambio con tiempo para sustituirlo.
–¿Como cuando dejó irse a Milla, con Guardiola en la recámara?
–Sí, es un ejemplo. No había planificado un sucesor, no han preparado a nadie, si lo comparas con la época anterior. El primero tenía el respaldo de todo el mundo. ¿Qué respaldo tiene si eligen al ayudante? Es una incógnita.
–¿Entiende a Guardiola cuando habla del desgaste sufrido?
–Sí, claro. Un desgaste brutal. Antes estaba rodeado de personas de peso que desaparecieron. Estaba más solo. Los que entraron tras las elecciones habían criticado a los anteriores y piensas: ¿los que han criticado me van a ayudar ahora? La presidencia de honor no me la dieron como un cargo, sino por mi trayectoria. Sabía de antemano que Laporta no seguiría, yo estaba ahí para intentar que no se perdiera lo construido, a seguir una línea. Era una forma de tenerme en el club para que me preguntaran lo que quisieran. Si los mismos que tienen que mandar han criticado a todo los que te ayudaron a ti, sin querer se crea un conflicto. Entregué la insignia y me fui. En ese momento, el problema fue todo para Pep. Ha tenido que ocuparse más de otros asuntos que de la pelota. Eso desgasta mucho más de lo imaginable, porque a nadie le gusta. Si tienes que hacer algo que no te gusta, no disfrutas.

Cruyff posa en el campo de golf de El Montanyà (JULIO CARBÓ)