JORNADAS EN LA FIRA DE BARCELONA

Rafael Bengoa (izquierda), Boi Ruiz y Javier F. Lasquetty, ayer. (JOAN PUIG)
 

La salud no es (solo) gasto

Los responsables de sanidad del País Vasco, Madrid y Catalunya intentan ir más allá de la crisis y trazan su visión sobre la asistencia futura. La información al ciudadano será clave

ÀNGELS GALLARDO
BARCELONA
 
Tres consejeros de sanidad de distintos partidos políticos, con amplia experiencia en aplicar recortes asistenciales y administrativos en el servicio público que gestionan, coincidieron ayer en Barcelona en un encuentro en el que hablaron de innovaciones de todo tipo sin citar ni una sola vez la tendenciosa y vieja sentencia que dijo que «la sanidad pública española es insostenible» . Lo que no se podía «sostener» ya no está, vinieron a decir sin decirlo, y ahora es más inteligente avanzar impulsados por la energía de la crisis –o incluso aprovecharla para hacer aquello que nunca se habían atrevido– que negar la evidencia y pasarse de catastrofistas. Eso es lo que dieron a entender, cada uno desde una óptica distinta y con unas intenciones futuras sensiblemente diferentes.
Rafael Bengoa (PSOE), consejero de Sanidad del País Vasco, no tuvo inconveniente en admitir que no todo lo que ha traído la crisis es nefasto. «La mayoría de cambios que he hecho en la sanidad pública los he podido hacer gracias a la plataforma de la crisis» , reconoció.
Los elogios, un freno
Javier Fernández–Lasquetty (PP), consejero de Madrid, expuso su pensamiento desde el inicio: «Repetir tantas veces las bondades del sistema sanitario español ha actuado como freno para cambiarlo –dijo–. No hemos innovado el discurso político. De la sanidad pública española se dice lo mismo ahora que en los años 70, 80 o 90 y eso no es bueno. No podemos seguir con el esquema de cuando la gente decía que iba al Seguro ». No especificó qué más hay que cambiar.
El conseller Boi Ruiz apostó, con contundencia, por afianzar el Sistema Nacional de Salud, y renegó de la estructura de la vieja Seguridad Social que subyace en el modelo asistencial español, que el Ministerio de Sanidad acaba de actualizar al recuperar el requisito de ser «asegurado» para acceder a una tarjeta sanitaria, en lugar de la condición de «ciudadano» en vigor desde 1985. «Hemos de innovar el sistema para que sea más protector de la salud que asistente de enfermedades –dijo Ruiz–. Como en el cuento del médico chino que solo cobraba cuando sus pacientes estaban sanos».
Rafael Bengoa y Boi Ruiz coincidieron en que es urgente modificar la posición que ocupan los individuos, los pacientes pasivos , en el sistema sanitario. «Hemos de dejar de ver al paciente como un gasto, y pasar a considerarlo un recurso capaz de remediar sus propias enfermedades» , dijo Bengoa. «Lo que nos va a sacar del agujero es la corresponsabilidad de los pacientes en relación a su salud», añadió. «Es necesario que los médicos bajen de su pedestal, y que los enfermos se levanten de sus rodillas» , dijo.

Conocer lo mejor

El conseller Ruiz se mostró partidario de «hablar con los pacientes» , orientarlos hacia su autocuidado e informarles de que lo importante no es tener un consultorio debajo de casa, sino saber qué hospital es el mejor en la atención de tal o cual patología, y poder acceder a ese centro, aunque esté lejos. «¿No viajamos para ver una película? ¿Por qué no vamos a desplazarnos hasta el hospital con más experiencia en un cáncer o en un trasplante concreto?» propuso Ruiz.
Pero, para que los ciudadanos estén en disposición de decidir, antes habrán de conocer. Esa información, la estadística anual sobre los buenos o menos buenos resultados que consigue cada hospital español en sus actos médicos y quirúrgicos es hoy materia reservada custodiada con el tratamiento propio de los secretos de Estado. ¿Alguien sabe en qué hospital catalán o vasco se salvan más vidas? ¿En qué web se informa de cuáles son las mejores manos quirúrgicas para extirpar un cáncer de mama? ¿Dónde es mejor no ir si se sufre una cardiopatía?

Fin de la desinformación

Esa desinformación, mucho más española que europea, se acaba. «Dentro de cuatro o cinco años, la UE nos obligará a informar de los resultados de cada hospital », avanzó Bengoa. «Tendrán que difundir cuántas infecciones registran y de qué tipo, cuál es su balance anual en intervenciones quirúrgicas... La UE nos obligará a respetar la transparencia», dijo. El concepto de equidad ya no se medirá por la facilidad con que se accede a la asistencia pública, sino por la posibilidad de ser atendido por las manos con mejores resultados.