DOS MIRADAS

Solidaridad de sillas

JOSEP MARIA
FONALLERAS
 
A la hora de escribir este artículo desconozco los resultados de la Marató per la pobresa. Es muy probable que haya sido un éxito porque TV-3 tiene una traza singular a la hora de componer programas que hacen acrecentar la buena voluntad de los ciudadanos. La habilidad de los responsables del invento toca las teclas necesarias para que aumente la recaudación y la sensibilidad. Además, lo hacen sin caer, de habitual, en las exageraciones torpes de otras cadenas. Esta maratón contra la pobreza, sin embargo, es innegable que, a diferencia de las que se dedican a los avances médicos, respira un cierto aire a naftalina. Se percibe un elogio de la caridad que está en el polo opuesto de quien brama a favor de la reivindicación radical frente a tanta jeta y tanta injusticia, de tanta versión cruenta del capitalismo más feroz. Empezando por el anuncio que durante todos estos días (y hasta ayer) nos ha hecho ver solo cuatro sillas para cinco personas. En el juego tradicional, una queda fuera porque las otras luchan con esta finalidad. Vivimos, pues, en un mundo de lobos que la bondad convertirá en una, ciertamente incómoda pero quizá eficaz, solidaridad de sillas. El anuncio de grupos anticapitalistas que se puede ver, en paralelo, en la red enseña que sobran sillas. Lo que pasa es que hay quienes las tienen todas escondidas. Quizá sí que ya es hora de decidir entre la buena fe y la conciencia ideológica.