CRÓNICA

Sátira reflexiva

‘Ens hauríem d’haver quedat a casa’ llena la Muntaner de sarcasmo teatral

CÉSAR LÓPEZ ROSELL
BARCELONA
 
Llàtzer García (Girona, 1981) es una de las nuevas y atractivas voces de la dramaturgia catalana. Su escritura es ágil, precisa, inteligente y exhibe una gran facilidad para captar ambientes y situaciones. Este es el caso de Ens hauríem d’haver quedat a casa, una incursión en el teatro dentro del teatro que se nutre de las experiencias vividas por el autor al lado de Xicu Masó, Pau Miró y Marilia Samper –con quien escribió Dos punkis y un vespino – y en el Llantiol.
La comedia, dirigida por el propio autor, brilla en la Muntaner. El montaje, aún con los altibajos por los que transita, está repleto de identificables guiños del mundo de la escena. Hay chispa en esos sarcásticos diálogos adornados con ingeniosas réplicas que reflejan los hilarantes contratiempos con los que una compañía vive los preparativos del estreno de una obra en un café–teatro.
La estructura recuerda a Pel davant i pel darrera, pero con unos personajes más cutres. Uno de los intérpretes trabaja en un McDonald’s y otro, por ejemplo, hace de pez en el Aquàrium. Cuando se juntan para ensayar, lo que se dibuja es el horizonte del fracaso artístico, que se corresponde con el de sus propias vidas. Es una comedia amarga que provoca la risa cómplice pero que invita a la reflexión crítica sobre lo que sucede en un universo poblado de ridículos directores con pretensiones, de actores frustrados y de actrices que hablan por boca de sus manipulados muñecos porque no son capaces de hacerlo directamente.

AIRE FRESCO / Tampoco falta a la cita la competencia sin escrúpulos, manifestada con la alegría con que es recibida la suspensión del estreno de una colega a causa de un accidente y resulta muy divertido el episodio en el que los desastrosos intérpretes coinciden en los ensayos con un monologuista que comparte cartel en la sala.
Marta Aran, Laura López, Guillem Motos, David Ortega y Mima Riera se multiplican para dar juego a sus personajes. Su trabajo es una bocanada de aire fresco en la actual oferta teatral.