PERLAS DEL PAPEL

El adúltero inquisidor de Góngora

El poeta denunció con sorna y guasa a un examigo ante el Santo Oficio

XAVIER
CAMPRECIÓS
 
El quiosco madrileño trufaba ayer las malas nuevas financieras con el festival propagandístico del IBI de la Iglesia que tanto le cunde a la derecha mediática y con una delicatesen: un manuscrito inédito de Luis de Góngora (Córdoba, 1561-1627) denunciando en cinco folios a un inquisidor del Santo Oficio, su examigo Alfonso Emilio de Reynoso, por sus relaciones amancebadas con doña María de Lara.
La presentación daba para mucho. El País lo llevaba a portada y le destinaba una página titulada: Y así delató Góngora al inquisidor. El Mundo también lo llevaba en primera página y le daba una cabecera dentro: Góngora se venga ‘hoy’ de la Inquisición. Abc se reservaba. La Razón le daba una cabecera dentro y un titular recatado: Góngora, inédito y guasón. Y La Gaceta, que destinaba más espacio a otorgar un Sobresaliente a la Universidad Tomás Moro, donde Pío Moa impartirá un seminario de masonería, lo ventilaba al final del texto que anunciaba la exposición de Góngora.
Escribía el clérigo en 1597 esta denuncia mundana a la Inquisición que amplía su estampa de refinadísimo esteta del siglo de oro y de príncipe de los poetas de España: «Ytem, e oydo decir a Aluaro de Vargas, paje que del dicho ynquisidor, como la dicha doña María era su amiga y entraba y salía en su casa muy de hordinario, y la tenia veinte y treinta días en un aposento alto que llaman de la Torre, donde entraban por una escalera falsa que está en la principal que sube a su quarto, y para tener correspondençia a su aposento hiço romper a costa del Rey la muralla de nueve pies de ancho, y el dicho Vargas la bio abrir y trabajar en ella como agora se puede ver por vista de ojos; y que quando el dicho ynquisidor dormía con la susodicha María lo echaba él de ber en quatro y seis camisas que abía él mudado la noche y estaban tendidas a la mañana en el terrado para enjugallas del sudor, donde hallaba en las delanteras de las dichas camisas las inmundiçias y suçiedades hordinarias de semejantes actos, como lo dirá el dicho Aluaro de Vargas».