CITA EN LA MONCLOA MARCADA POR LA CRISIS

Antonio Balmón, Xavier Trias y Mariano Rajoy, ayer en su encuentro en la Moncloa. (JUAN MANUEL PRATS)
Trias fía las inversiones del Estado en el puerto de Barcelona al 2013
El alcalde, Balmón y Rajoy acuerdan establecer un hilo directo para los proyectos metropolitanos
El presidente muestra una actitud receptiva pero traza un panorama desolador de la economía
Parafraseando una mítica película de los años 70, se puede decir que el de ayer era un mal día para ir a la Moncloa a pedir dinero. Con una prima de riesgo sobre la deuda española que se iba incrementando conforme pasaban los segundos, hasta alcanzar varios hitos históricos consecutivos, y aún con el eco de la nacionalización de Bankia en los oídos, Mariano Rajoy recibió al presidente y al vicepresidente ejecutivo del Área Metropolitana de Barcelona, Xavier Trias (CiU) y Antonio Balmón (PSC). Sobre el tapete, las inversiones en infraestructuras, ceñidas, en un esfuerzo de autocontrol catalán, a aquellas que pueden tener un efecto dinamizador en la economía, como el puerto. El resultado, la creación de una comisión trilateral entre Estado, ente metropolitano y, seguramente, la Generalitat para conseguir dar cauce a estos proyectos. Dicho de otro modo, el establecimiento de un camino más directo entre Barcelona y el Gobierno, eso sí, con la mirada puesta ya en el 2013.
Con las cuentas del presente año ya casi aprobadas, y totalmente cerradas, la delegación sociovergente se aplicó un poco de realpolitik , o pragmatismo, y enfiló la proa ya hacia los presupuestos para el próximo año, cuyas líneas maestras deberían de estar perfiladas a finales de julio.
UN PRIMER ENCUENTRO A DOS / El encuentro en la Moncloa tuvo un desarrollo ciertamente extraño. Tras llegar del Congreso, donde se había sometido a la sesión de control, Rajoy pidió verse primero a solas con el alcalde de Barcelona. Factores que pudieron influir en esa decisión: se conocen personalmente de los tiempos del convergente en Madrid, Trias es el alcalde de Barcelona y su federación cuenta con un amplio historial de colaboración con el PP. En dos de estos tres motivos pudo hallar Rajoy motivo para tentar la empatía de Trias. Sea por lo que fuera, en ese aparte, según fuentes conocedoras de los entresijos de la reunión, Rajoy dibujó un panorama desolador de la situación económica. Tras este cara a cara se hizo pasar a Balmón. El tono del encuentro entre los tres no debió de ser, seguramente, como se preveía hace 24 horas.
Y es que no es Trias un político que carezca de empatía, y quizá por eso se resignó a que el de ayer no iba a ser el gran día con que volver a Barcelona con el zurrón lleno. «No hemos venido aquí a pedir dinero», dijo Trias en la conferencia de prensa posterior, «sino a convencer de la importancia para el país de las inversiones en el área de Barcelona». ¿Actitud receptiva de Rajoy? Toda. ¿Convencimiento de la importancia de las obras que pedía el área? También toda. ¿Calendario para la mencionada comisión? Ninguno.
Otra forma de entender la reu-
nión de ayer, quizá la que se ha desarrollado en un hábitat más adverso por las circunstancias económicas y financieras, es la de la gota malaya. «Las cosas están mal, pero no todas las administraciones están igual de mal, y eso lo debe saber Rajoy», dijo Trias para sentenciar: «No es cierto que en momentos difíciles no se puedan pactar inversiones».
Transmitidos estos mensajes en el día que los mercados se cernían como lobos sobre los bonos españoles poco más quedaba por hacer, se dijeron tanto Trias como Balmón, políticos que destacan por un especial sentido práctico.
Según fuentes de la parte catalana, lo conseguido ayer se asemeja mucho a la unión de esfuerzos que en los 80 llevaron a la ejecución del plan Delta para el Baix Llobregat, y que se recuerda, sobre todo, por el desvío del río para ampliar el área logística. En la comisión estarán representados los ministerios de Fomento y Economía.
EL DÉFICIT DEL TRANSPORTE / Más allá de lo que son estrictamente inversiones en infrastructuras, si hay algo que preocupa a Trias es el déficit del transporte público. Sus planes para alcanzar el déficit cero en dos años se han ido al traste con el recorte del 45% de la aportación del Estado. «Hay que sentarse y hablar con seriedad y que cada administración cumpla con sus compromisos», dijo el alacalde de Barcelona. Será en otra ocasión y, seguramente, con otra prima de riesgo.