EL FUTURO DE LA EUROZONA

La cancillera Angela Merkel, ayer, en Berlín. (AFP / JOHANESS EISELE)
 

Merkel diferencia el rescate español del de los otros países

La cancillera alemana recalca que el socorro europeo conlleva condiciones

El ministro francés de Finanzas cree que la ayuda es «decisiva y convincente»

J. M. FRAU
BERLÍN
 
La jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, habló ayer de las condiciones del rescate europeo a España. La cancillera alabó la decisión del Gobierno español de pedir la ayuda a Europa, pero recordó que el Gobierno de Mariano Rajoy deberá utilizar los fondos para reestructurar su sistema financiero. En realidad, Merkel no hizo más que repetir las palabras que su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, había pronunciado apenas dos horas después de la comparecencia de Luis De Guindos del sábado y que sonaron a advertencia. «España debe afrontar una reestructuración de su sistema bancario, con la supervisión del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y la participación del Fondo Monetario Internacional», declaró el ministro a la tele pública alemana.
El Gobierno de Merkel parece interesado en recalcar las condiciones bajo las que se le concede la ayuda a España, como si quisiera compensar los silencios del ministro De Guindos sobre determinados aspectos del rescate. El lunes, durante su habitual comparecencia ante los medios, fue el portavoz de la cancillera, Steffen Seibert, quien las recalcó con contundencia: «La petición española viene del Estado. El dinero va para el Estado. El Estado es responsable. El Estado asume la responsabilidad de las obligaciones que deben cumplirse. Así de claro», afirmó.

BURBUJA / Ayer, durante un acto en Berlín del partido que preside, la Unión Cristiano Demócrata (CDU), Merkel diferenció las condiciones de la ayuda española de las que deben asumir los otros países rescatados. La cancillera aprovechó la ocasión para destacar las ventajas de los mecanismos de solidaridad europea que se idearon para los casos en que un Estado no pueda asumir por sí solo las cargas tan graves como las que afectan a España, «consecuencia de una burbuja inmobiliaria de 10 años», dijo.
Merkel lamentó que la labor de supervisión de la EBA se haya visto socavada por actuaciones de los supervisores nacionales, «guiadas por un equivocado orgullo nacional», lo que desembocó en la realización de unas inadecuadas pruebas de estrés. «Si necesitamos instituciones europeas que proporcionen una mejor supervisión de la banca, tenemos que estar dispuestos a ceder poder supervisor a nivel nacional», dijo durante un encuentro en Berlín con empresarios conservadores.
Además, Merkel reiteró de nuevo su oposición a los denominados eurobonos, que calificó de «distracción inoportuna». «Alemania –dijo– está preparada para profundizar en la integración, pero no podemos participar en cosas que estamos convencidos de que llevarán a un desastre mayor que la situación actual».
Casi eufórico se mostró el ministro de Finanzas francés, Pierre Moscovici. Ayer señaló que la ayuda al sector bancario español es «decisiva y convincente» porque aporta «estabilidad y solidaridad sin austeridad», ya que no implica un programa de ajustes para España. Consideró que «es un gesto fundamental de la zona euro porque esta vez hemos remontado el problema, nos hemos anticipado, hemos encontrado soluciones estructurales».