LA ESTRUCTURA DE LOS CONSERVADORES

Líder sin discusión. Alicia Sánchez-Camacho, ayer, en la clausura del congreso del PP de Barcelona. (JORDI COTRINA)
 

Camacho blinda su fortaleza

Los congresos provinciales del PPCculminan la reorganización de un partido que la presidenta popular ha diseñado a su medida Jorge Fernández mantiene su influencia

RAFA JULVE
BARCELONA
 
En pleno apogeo inmobiliario era más fácil verlo, pero aún pueden encontrarse edificios en construcción coronados por una senyera o una rojigualda. Es costumbre de muchos albañiles izarlas en lo más alto de la obra hasta que finalice el trabajo. Entonces se arría la bandera y se celebra una cena que antaño solía pagar el jefe (actualmente, cada vez son más las cuadrillas a las que les toca pagar a escote).
Alicia Sánchez-Camacho puede presumir de haber reformado un PPC con aluminosis. Las grietas están ocultas. Los resultados electorales son el cemento armado que blinda su liderazgo. En el 2008 se convirtió en presidenta tras una gran trifulca. En el congreso autonómico de mayo, en cambio, el 92% de los compromisarios le dieron carta blanca para redecorar el partido con vistas a seguir creciendo en el área metropolitana de Barcelona y el interior de Catalunya.
Un puntal clave
Ayer, en los congresos provinciales, Antoni Bosch renovó al frente del PP de Barcelona, Dolors López lo hizo en Lleida y Alejandro Fernández, en Tarragona. Hoy lo hará, en Girona, Enric Millo, que se ha convertido en un puntal de la estrategia de Camacho. La líder conservadora ha diseñado una estructura que incorpora como remate
–cual si fuera la bandera que corona las obras– un logotipo con la palabra «Català» acompañada de una senyera . Una imagen en la que ha tenido mucho que ver Millo. Él, al contrario que en la anterior etapa, es el único presidente provincial al que «la jefa», como llaman muchos en el partido a Camacho, ha dado un cargo importante en la cúpula del PPC. Para disgusto del ala más españolista, Millo es vicesecretario de acción política y económica y el arquitecto de ese intento de impulsar la catalanidad de los conservadores, que ayer, en palabras de su líder, volvieron a defender su papel en la negociación del pacto fiscal y avisaron a CiU de que una alianza con ERC llevaría a un «callejón sin salida».
Pero Camacho sabe que para proteger su fortaleza no puede descuidar otros flancos, especialmente el del fernandismo . En el nuevo organigrama del PPC, Alberto Fernández Díaz tiene un cargo secundario, al igual que su hermano y ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Sin embargo, este último mantiene su peso. Personas de su confianza son Jordi Cornet, secretario general, y Dolors Montserrat, vicesecretaria de organización, una responsabilidad similar a la de Millo.
Para no soliviantar a otras facciones, Xavier Garcia Albiol también ocupa un puesto en la directiva el PPC. Aunque menor, porque la presidenta es consciente de que el alcalde de Badalona despierta recelos en otros sectores. En actos del partido, ella suele mostrar mucho más feeling con Manuel Reyes, alcalde de Castelldefels y vicesecretario de política municipal. Este joven y otros muchos, como Andrea Levy, vicesecretaria de estudios y programas, y José Antonio Coto, presidente de Nuevas Generaciones, son la cantera con la que Camacho quiere amurallar su proyecto.