Monti: «Si Italia sale de esta crisis no será porque Merkel lo diga»
La crisis galopa por la Eurozona, la moneda única vive momentos cruciales y la brecha entre los dirigentes europeos se agranda. Tras una semana en que la crispación entre Berlín y París ha saltado a la escena pública, ayer fue el primer ministro italiano, Mario Monti, el que arremetió contra las políticas de austeridad que predica la cancillera, Angela Merkel, y pidió la adopción de un compromiso por el crecimiento entre los europeos.
«Merkel dice que Italia va a salir de esta. Pero si Italia sale de esta no será porque Merkel lo diga», ironizó el primer ministro italiano en Bolonia mientras en Roma miles de personas se manifestaban contra su política de ajustes. Con Italia también en zona de turbulencias, Monti recibirá el viernes en Roma a la cancillera, al presidente francés, François Hollande, y al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, para preparar el Consejo Europeo de los próximos 28 y 29 de junio.
Merkel habló ayer por teléfono con Hollande sobre Grecia y sobre la situación en la Unión Europea, después de que en los últimos días haya saltado a la escena pública la crispación entre Berlín y París. Harta de las críticas francesas a su defensa del rigor presupuestario, Merkel denunció el viernes «la mediocridad» de otras propuestas para hacer frente a la crisis.
CUMPLIR LAS PROMESAS / La cancillera manifestó su esperanza de que de las elecciones griegas de hoy salga un Gobierno cohesionado que cumpla con los compromisos de ajustes adquiridos por Grecia con la Unión Europea. «Hay que acabar con la divisa de que lo que se promete se incumple. Así, Europa no puede seguir funcionando bajo ninguna circunstancia», dijo Merkel durante un congreso regional de su partido, la Unión Cristianodemócrata, en el estado de Hesse (centro del país).
Por su parte, el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, advirtió de consecuencias imprevisibles para la Eurozona y para el país heleno en el caso de que la coalición izquierdista Syriza obtenga hoy la victoria. «Si la izquierda radical gana, lo cual no puede descartarse, las consecuencias para la unión monetaria son incalculables», declaró Juncker al rotativo austriaco Kurier . «Crearía un modelo desastroso, de eso han de ser conscientes los griegos», indicó.