El Barça se corona por su orgullo
Los azulgranas se sobreponen a sus problemas físicos, tumban al Madrid en un soberbio partido y repiten título
Desde la grandeza de la épica, desde el carácter de un equipo irreductible, desde la fortaleza que otorga el corazón de un campeón, desde el orgullo, el Barça Regal supo abrirse camino hacia el título de la Liga de baloncesto, una Liga que tendrá un sabor dulce, mucho más dulce de lo habitual por el perfil del rival, el atrevido Real Madrid, y también por la exigencia de la hazaña, con los jugadores de Xavi Pascual dejándose hasta la última gota de energía para revalidar el título.
Nadie conseguía repetir como campeón desde la temporada 2003-04 (entonces también lo consiguió el Barça) y eso habla de la altura de la conquista, que dejó sobre el parquet más héroes que nunca, empezando por Erazem Lorbek, elegido MVP de la final, estrella del triunfo vital en Madrid del miércoles, que tuvo que sobreponerse a una lipotimia que sufrió por la mañana a causa de un virus intestinal, y mantuvo al Barça en la fase decisiva con 8 de sus 10 puntos; siguiendo por Mickeal, inmenso en el desenlace, autor de cinco puntos claves en el último cuarto, y acabando por Fran Vázquez, que hizo un despliegue físico asombroso y dominó con autoridad dentro de las zonas.
LA LEYENDA DEL PALAU / Sostenido por un coro de casi 8.000 voces (7.691 espectadores, la mejor entrada del año), que esta vez sí convirtieron el Palau Blaugrana en esa cancha inexpugnable que cuenta su leyenda, el Barça supo crecer en la adversidad, superar los problemas físicos de varios de sus jugadores (Ndong, Navarro y Lorbek), minimizar también el bajón anímico de jugadores como Eidson, testimonial en el play off final, y doblegar a un rival enorme como el Madrid, que llevó la final hasta el quinto encuentro y ayer exigió lo mejor de los azulgranas antes de caer por 73-69, no sin pelear hasta el último suspiro.
«Me siento muy feliz, este es un triunfo muy especial; quizás el más duro que he conseguido no solo por llegarse hasta el quinto partido, sino también por el carácter y el coraje de mis hombres, que me han demostrado que querían jugar a pesar de los problemas», explicó radiante Xavi Pascual, que suma su tercera Liga en su cuarto curso en el banquillo.
CONTROL DEL RITMO / No hubo ayer sorpresa táctica, como sucedió en el cuarto encuentro, pero sí que la pizarra de los dos entrenadores tuvo un papel fundamental en el desarrollo de un encuentro tenso y pasional desde principio a fin, de arreones por parte del Barça y réplicas por parte del Madrid, que fue capaz de devolver cada uno de los golpes y mantenerse en la pelea.
Con el Barça al límite de sus fuerzas (Ndong jugó tres minutos para dar aire a Vázquez, cuando apenas puede moverse, y Navarro medio cojo por su fascitis plantar), Pascual volvió a crear dudas a Pablo Laso con continuos cambios de defensa, pasando de la individual a la zonal en función de los jugadores que había en la pista, incluida una zona mixta con marcaje individual a Carroll cuando éste saltaba al parquet. El técnico madridista también intentó devolver la jugada, con algunas defensas en zona para dificultar el lanzamiento a los azulgranas, sobre todo después del 50% en triples del cuarto partido.
Sea como sea, el Barça llevó ayer la iniciativa y no solo demostró más convicción en su puesta en escena, sino también más corazón y una cabeza más fría en los momentos decisivos. Los azulgranas dominaron, sobre todo, el rebote, un aspecto que había inclinado los anteriores encuentros, y se mostraron mucho más efectivos en el lanzamiento (52% en tiros de dos, por 37% de su rival; 81% en tiros libres, por 67% de los madridistas), y eso resultó determinante en un pulso que fue moviéndose en márgenes muy estrechos –la máxima ventaja del Barça fue un 56-47– y que entró de cara para los azulgranas en los últimos tres minutos (62-56), un margen suficiente para que el talento de Lorbek, Mickeal y Navarro decidiera.

Vázquez sostiene a Ingles, que corta la red tras lograr el título en el Palau. (JORDI COTRINA)