UN MOMENTO DECISIVO

La cancillera alemana, Angela Merkel, y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en Los Cabos. (AFP / ROBERTO STUCKERT)
 

Europa, bajo presión

La zona euro profundizará su integración, apretada por el G-20 y los mercados

ELISEO OLIVERAS
BRUSELAS
 
Más Europa contra la crisis, esta es la receta. El firme compromiso de los líderes europeos en la cumbre del Grupo de los Veinte (G20) de «adoptar todas las medidas necesarias para salvaguardar la integridad y la estabilidad de la zona euro» ha bastado para devolver un poco de serenidad a los mercados financieros y restablecer de momento la confianza de los inversores en el futuro del euro. El coste de la deuda pública y las primas de riesgo de los países más frágiles, como España e Italia, bajó ayer significativamente a lo largo de la jornada.
La Unión Europea (UE) y la Eurozona tienen ahora nueve días para consolidar esa recuperada confianza mediante el diseño en la cumbre europea del 28 y 29 de junio de un plan claro, detallado y ambicioso para profundizar la integración económica y política, que corrija las lagunas de la unión monetaria diseñada por el Tratado de Maastricht.

PROTAGONISTA FORZADA / Europa, debido a la agravada crisis de desconfianza hacia la Eurozona, fue la protagonista forzada de la Cumbre del G-20 en Los Cabos (México). Esta crisis de desconfianza, desencadenada por el lento y torpe proceso de salvamento de Grecia, ha atrapado en dos años a Irlanda y Portugal y amenazaba ahora con engullir también a España e Italia, la cuarta y la tercera economía del euro.
El temor a un colapso de la Eurozona, con consecuencias catastróficas a nivel mundial, impulsó a los demás líderes a reclamar a Europa un compromiso firme de preservar la integridad de la zona euro a cualquier precio y a reflejar ese compromiso en la Declaración del G-20.
«Hay un llamamiento internacional global para que Europa profundice su integración», reconoció el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. «Una Eurozona más fuerte e integrada se ha convertido en una necesidad mundial real. Este es uno de los mensajes importantes del G-20», añadió Barroso. «La UE está decidida a mostrar la irreversibilidad del euro», destacó el presidente de la UE, Herman Van Rompuy.
La Eurozona se ha comprometido en la cumbre del G-20 a: mantener a Grecia en el euro, ayudar a España a sanear el sector bancario para romper el vínculo entre crisis bancaria y deuda pública, completar la integración económica europea, impulsar el crecimiento a través de reformas e inversión y proseguir el saneamiento de las cuentas públicas.
A lo largo del último año, la Eurozona se ha dotado de un sistema de gobierno económico europeo. Esto ha corregido una de las carencias de la unión monetaria y debe completarse con los dos reglamentos en trámite, que reforzarán el poder del Eurogrupo de colocar a un país bajo tutela y de forzarle a rectificar su proyecto de presupuesto nacional.

ESTABLECER UN CALENDARIO / El nuevo paso ahora será el plan para avanzar hacia una mayor integración económica y política que debe discutirse en el Consejo Europeo del 28 y 29 de junio, con el objetivo de fijar un calendario, etapas y condiciones a cumplir en cada fase, como ya reclamó el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. Este plan confirmaría la irreversibilidad del euro y contribuiría a afianzar la confianza de los inversores, a pesar de los problemas puntuales de alguno de los estados de la Eurozona.
La primera fase será la creación escalonada de una unión bancaria europea, con un sistema de supervisión europeo, un fondo para recapitalización y liquidación de bancos en crisis y un mecanismo europeo de garantía de depósitos. Esto debería complementarse con una mayor integración fiscal, que hiciera posible a medio plazo la emisión de eurobonos y algún tipo de mutualización de la deuda pública de los países de la Eurozona.
Otra asignatura pendiente es disponer de un mecanismo financiero de intervención en caso de problemas más ágil y efectivo, que el actual y el futuro fondo de rescate europeo. Las rigideces, exigencias y contrapartidas del fondo de rescate han impedido hasta ahora que fuera un cortafuegos útil para contrarrestar el castigo de los mercados a la deuda pública de España e Italia.