GALARDÓN LITERARIO

Gerbrand Bakker y Maria Mercè Cuartiella, ayer en el Palau de la Virreina de Barcelona. (JORDI COTRINA)
Libreros cazatalentos
El gremio premia tres libros hasta ahora de circulación minoritaria
El Premi Llibreter, concedido por los el gremio de libreros catalanes, ha vuelto este año a cumplir su objetivo de descubrir a los lectores obras que han pasado desapercibidas. La novela Germans gairebé bessons (Brau Edicions) de la escritora Maria Mercè Cuartiella, ha ganado este año el galardón en la categoría de literatura catalana, junto con Todo está tranquilo arriba / A dalt està tot tranquil , del escritor holandés Gerbrand Bakker, en el apartado de otras literaturas. La primera novela del holandés y la primera de la editorial Rayo Verde, cuyos responsables, Laura Huerga y Jordi Fernández, estaban ayer comprensiblemente exultantes por el reconocimiento a su ojo clínico.
El premi Llibreter se falla después de que un jurado por cada categoría se pronuncie sobre las obras propuestas por los socios del Gremi de Llibreters de Catalunya. En el apartado de libro ilustrado, el premio ha sido para El autobús de Rosa , de Fabrizio Silei y Maurizio A. C. Quarello y publicado por Barbara Fiore Editora, que recuerda, con unas ilustraciones que recuerdan el estilo del pintor Edward Hooper, la protesta de Rosa Parks, pionera de la lucha por los derechos civiles en EEUU.
DOS HERMANOS / La novela de Cuartiella, que plantea las dificultades de dos hermanos por responder con rapidez, en el plazo de una semana, a una deuda de juego, ha sido destacada por el jurado por su capacidad «de atrapar el lector con una historia absorbente y trepidante». Sin embargo, explica su autora, la novela tiene mucho más de trama intimista y familiar que de thriller , ya que sus temas son la presión del tiempo y del dinero y la relación entre hermanos, «una relación muy distinta a la que hay entre padres e hijos, que obliga al pacto en condiciones de igualdad».
Todo está tranquilo arriba gira alrededor de las reflexiones de Helmer, un granjero de 55 años decidido a emprender una nueva vida pero que debe hacerse cargo de su padre, que ya no se vale por sí mismo. Gerbrand Bakker, escritor, jardinero e instructor de patinaje de velocidad sobre hielo (y que no piensa dejar ninguno de sus tres trabajos porque, dice, las tareas físicas le ayudan a reflexionar) ganó por la traducción al inglés de su novela, en el año 2010, el premio Impac, concedido por bibliotecas públicas de todo el mundo y generosamente dotado con 100.000 euros.
Entre los autores que el Premi Llibreter descubrió a un público más amplio figuran Sandor Marái (2000), J. M. Coetzee (2003), Enrique de Hériz (2004) y Robertson Davies (2005). Un cambio de junta en el gremio desdobló el galardón desde el 2010, para satisfacer al sector que criticaba la poca presencia de autores en lengua catalana.