MIRADOR
El escenario griego

ROSA
PAZ
No es solo que desde hace un par de años la UE esté recetando a España, al principio en dosis homeopáticas, la misma medicina que le obliga a tomar a Grecia en dosis de caballo, sino que esa terapia –que de momento deja anémicos a los pacientes– está empujando el panorama político español hacia un escenario griego. No es bueno exagerar, y menos ahora que hay tanto experto empeñado en anunciar el apocalipsis, así que conviene recordar que faltan más de tres años para las elecciones generales y que, de aquí a entonces, puede pasar de todo, que la situación económica mejore o declare ruina, que se recuperen los grandes partidos o se hundan, que se concluya la legislatura o se precipiten las elecciones...
No obstante, sondeos como el publicado en este diario muestran que el desgaste del PP en el Gobierno lleva un ritmo trepidante, tanto que en siete meses habría perdido la mayoría absoluta, que el PSOE estaría estancado, sin lograr beneficiarse ni un ápice de ese deterioro, y que subirían los partidos minoritarios, IU y UPyD, especialmente. Es un primer síntoma que nos asemeja a lo ocurrido en la cuna de la democracia, donde dos años de intervención económica han dejado el país depauperado y difícilmente gobernable por el hundimiento de la derecha y la izquierda tradicionales y el crecimiento de la izquierda alternativa, y han tenido que repetir las elecciones para ver si a la segunda iba la vencida.
Aquí, el PP, que se creyó su propaganda y pensó que todo mejoraría con la sustitución de Zapatero por Rajoy , sigue pasmado porque esa previsión de gobierno balsámico no se ha cumplido, porque los ataques de los mercados son furibundos, por la desconfianza de los mandamases europeos en la eficacia de las medidas adoptadas con tanto aparato publicitario, y porque los ciudadanos están cada vez más irritados y asustados. Emociones que reflejan los sondeos en la intención de voto y, más aún, cuando un 58,6% confiesa tener poca o ninguna confianza en el PP y el 60% lo dice l sobre el PSOE.
Si el PP está perplejo, en las filas socialistas se percibe cierto nerviosismo por el descubrimiento de que esto no funciona como los vasos comunicantes y que la erosión de Rajoy no refuerza directamente las expectativas del PSOE. Parece, por el contrario, que está demasiado reciente su etapa de gobierno y que no será tan fácil reconciliarse con los millones de votantes que les abandonaron hace siete meses por los primeros tijeretazos. Así que, al final, el futuro del PP y el PSOE, y la prosperidad y la gobernabilidad de los países europeos, va a depender de que la UE cambie de política, olvide la rigidez con la que aplica la austeridad y se abra a vías de crecimiento que den respiro a los ciudadanos.O sea, dependerá del éxito de Hollande .