ENTREVISTA

Jarvis Cocker, el pasado jueves, en Madrid. (JOSÉ LUIS ROCA)
 

Jarvis Cocker: «Me hice letrista por accidente»

Cantante y letrista de Pulp

JUAN FERNÁNDEZ
MADRID
 
El líder de la mítica banda británica Pulp ha firmado algunas de las mejores letras que legó la fecunda cosecha del brit pop. Quienes entonces las tararearon, ahora tienen la ocasión de leerlas y escrutarlas en Madre, hermano, amante (Mondadori), el libro en el que Cocker ha reunido su colección de temas, enriqueciéndola con anotaciones de su intrahistoria. Ya no canta ni compone, pero la agudeza y la ironía no las ha perdido.

–Dice que nunca se planteó ser letrista. ¿Reunir sus canciones ahora no es traicionar aquel desdén?
–Un poco sí. En realidad no me hice compositor porque sintiera que debía comunicar algo especial al planeta, sino porque alguien tenía que hacer las letras, y en mi banda me tocó a mí. Fue un accidente.

–Pues le fue muy bien.
–Escribir desde ese punto de vista es liberador, porque te permite hablar de lo que quieras. Por suerte, nunca nadie me preguntó: ‘¿qué diablos has querido decir con esta letra?’.

–También afirma que muchas de estas canciones, incluso las más acertadas, las creó horas antes de grabarlas. ¿Quiere quitarse importancia, o es que el azar gobierna su vida?
-Ambas cosas. Nunca he logrado ser organizado, así que siempre iba con una libreta donde anotaba ideas. Pero solo cuando sentía la presión de darle forma a la canción, me sentaba y lo hacía. Ojalá no funcionara así, pero yo necesito notar una amenaza para ponerme a trabajar. Es como salir a escena, siempre me ha puesto muy nervioso.
–La materia prima de sus canciones es su propia experiencia. Con este libro ya no necesita escribir sus memorias.
–Estas canciones son instantáneas de distintos momentos de mi vida. Prefiero esto a escribir una biografía donde cuente que tal salí a cenar con Bono, que es de lo que la gente suele hablar en sus memorias
–¿Qué le falta al pop para ser un arte con mayúsculas?
–Yo creo que lo es, precisamente cuando no trata de serlo. El pop y el rock eran más potentes cuando no se los analizaba tanto. No olvidemos que esta música nació como fruto de un sentimiento de rebelión, y destinada a entretener a los jóvenes y acabar en el cubo de la basura. Por eso nuestra banda se llamó Pulp. Éramos como cómic de baja calidad.

–¿Se considera un poeta?
–No. Hay canciones que logran efectos poéticos, pero la letra de una canción y un poema no tienen nada que ver. De hecho, procuro alejarme de la poesía cuando compongo.

–¿Tiene algún secreto creativo?
–Cuanto menos participa el ego, todo sale mejor. Una parte importante del proceso creativo consiste en convencerte de que, realmente, no estás haciendo nada especial.

–¿Volveremos a ver a Pulp de nuevo en los escenarios?
–Hace un año nos juntamos para ver si funcionaba, como cuando el padre de Frankenstein juntó las piezas y le enchufó la electricidad. Lo cierto es que el monstruo funcionó, pero no sé nada sobre el futuro. Ya le he dicho: soy incapaz de hacer un plan.