APUNTES
Aquí y allá, las monjas son guerreras

JOSEP MARIA
POU
Las monjas americanas están en pie de guerra. (He sucumbido a la tentación de escribir «monjitas», y me alegro; no me gusta el diminutivo, blando, melifluo y paternalista). Ahora las monjas son guerreras. Véase si no lo ocurrido con el libro de Sor Margaret Farley y la virulenta reacción del Vaticano. Resulta que Sor Margaret , de 77 años, religiosa y teóloga católica, ha publicado un libro titulado Just love , en el que, entre otras muchas cosas, afirma que «la masturbación femenina es algo natural y hasta beneficioso», que «muchas mujeres han hallado mucho bien en darse placer a sí mismas» y que «generalmente, no implica problema moral alguno».
Y, claro, a la Congregación para la Doctrina de la Fe se le han puesto los pelos de punta, se ha puesto en plan fiera corrupia, ha puesto el grito en el cielo (¿dónde si no?) y, puestos a poner, le ha puesto un candado al libro y una mordaza a la monja. O casi. Porque la condena implacable, divulgada hace unos días, equivale a esto y más. No me sorprende, ni esperaba menos de ellos. A mí lo que me intriga es que la tal Congregación haya necesitado seis años –¡seis!– para llegar a esa decisión, porque el librito de marras se publicó en el 2006. ¿Tanto tiempo para leer un libro? ¿O para alcanzar a entenderlo? Misterio Vaticano.
¡Qué lejos de Sor Margaret Farley aquellas monjitas (ahora sí, monjitas) del cine de antaño! Me acuerdo de La Hermana San Sulpicio , de Sor Citroen , de Sor Ye-Yé (nada que ver con Concha Velasco interpretando a Teresa de Jesús , no se me confundan). Me acuerdo de Lina Morgan en Hermana, ¿pero qué has hecho? (algo parecido le habrá soltado el Papa a Sor Margaret , puedo imaginarlo). Me acuerdo de Sor Sonrisa («Dominique-nique-nique, il ne parl’que du Bon Dieu»), y de Julie Andrews saltando como una cabra por las cumbres de los Alpes, y de Sally Field en La monja voladora , y de Audrey Hepburn en Historia de una monja … Pero me acuerdo también de las monjas de Entre tinieblas de Almodóvar y me pregunto si alguna de ellas no habría escrito ya un libro como el que nos ocupa.
Y me acuerdo ahora mismo de la catalana –médico, teóloga y benedictina– Teresa Forcades que ha sacado nuevo libro denunciando la dictadura financiera y reclamando más democracia en el seno de la Iglesia. Y rezo, por su bien y por el nuestro, para que en el Vaticano estén muy ocupados los próximos seis años y no les quede tiempo para la lectura. Rezo.
ACTOR Y DIRECTOR DE TEATRO