GOLPE POLICIAL A ETA

Antón Troitiño e Ignacio Lerín, en dos imágenes antiguas.
 

Cae en un piso de simpapeles en Londres el etarra Troitiño

El sanguinario terrorista tenía conexión directa con los jefes de la banda

MAYKA NAVARRO
MADRID
 
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ya advirtió de que se iban a producir detenciones de etarras en distintos países europeos. Y así ha sido. La Comisaría General de Información de la Policía Nacional, en colaboración con las fuerzas de seguridad británicas y la policía metropolitana de Londres, detuvo ayer mientras dormía a Antón Troitiño, exmiembro del sanguinario comando Madrid, y buscado desde hace un año cuando quedó en libertad por un error de la Audiencia Nacional, que el propio tribunal revocó posteriormente.
Troitiño fue detenido junto a Ignacio Lerín Sánchez, huido desde el 2007. Ambos llevaban cuatro meses viviendo en el barrio de Hounslow, donde habían alquilado sendas habitaciones en el piso de unos ecuatorianos en situación irregular. Trabajaban por horas haciendo chapuzas de albañilería y repartiendo pizzas. Periódicamente recibían pequeñas cantidades de dinero para ir tirando. Tenían documentación falsa y no iban armados.
Durante los 24 años que permaneció en prisión, Troitiño perteneció al sector más duro y ortodoxo de los presos de ETA. Pero en este último año en la clandestinidad, se había situado junto a la actual cúpula de la organización, partidaria del fin definitivo de la lucha armada. Fuentes de la lucha antiterrorista confirmaron ayer que Troitiño tenía una gran influencia en la actual cúpula de la banda, integrada por Izaskun Lesaka, Iratxe Sorzabal y David Pla, con el que había conseguido contactar en reiteradas ocasiones.
Fernández Díaz usó un símil para escenificar la actual situación de ETA: «Cada vez hay menos peces en la pecera, y los que hay están en el fondo, porque no están activos, y es más difícil pescarlos». El ministro del Interior añadió que tiene «datos» que le permiten afirmar que «la disolución definitiva de ETA está más cerca que lejos». Pero no quiso concretar esos datos que le permiten hacer semejante premonición.

Antón Troitiño e Ignacio Lerín, en dos imágenes antiguas.