ESCÁNDALO FINANCIERO

El Banco de Inglaterra niega que alentara la manipulación del líbor

BEGOÑA ARCE
LONDRES
 
A los británicos les gusta apostar unas libras sobre cualquier aspecto de la vida. Hasta hace unos días en casas de apuestas como Paddy Power, Paul Tucker era el favorito para convertirse en el nuevo gobernador del Banco de Inglaterra, cuando Mervyn King deje el puesto en julio del próximo año. Pero, al menos de momento, el actual subgobernador del Banco de Inglaterra ya no lo es. Se ha convertido en uno de los protagonistas del escándalo de Barclays. Los directivos de la entidad han sugerido que Tucker les incitó a manipular a la baja el líbor en el 2008, en plena crisis crediticia. Ayer, el subgobernador compareció a petición propia ante el comité del Tesoro del Parlamento y negó rotundamente haber dado instrucciones a Barclays en ese sentido. «En absoluto», señaló. También afirmó que ningún miembro del Gobierno le había pedido «presionar» al banco para que rebajara los intereses interbancarios.
Tucker cree que se malinterpretaron sus palabras y dio «la impresión equivocada», durante la conversación telefónica que mantuvo en octubre del 2008, a con Bob Diamond, el hoy exconsejero delegado de Barclays. A finales de aquel mes, el Banco de Inglaterra y Barclays se mantuvieron en contacto casi a diario, pero no ha sido posible determinar hasta ahora si los responsables del supervisor bancario estaban al tanto de las alteraciones fraudulentas.
La Comisión Europea va a proponer un endurecimiento de la normativa comunitaria para castigar la manipulación de índices como el líbor y el euríbor. El comisario europeo, Michel Barnier, presentará una enmienda, para garantizar que ese tipo de infracciones tenga en el futuro consecuencias penales. En el Reino Unido, el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, ha pedido que se obligue a los cinco grandes bancos del país (Barclays, HSBC, Santander UK y los parcialmente nacionalizados Lloyds y Royal Bank of Scotland), a vender cientos de sus sucursales para poder crear de esta forma dos nuevos competidores para el 2015. La medida rompería a su juicio con el monopolio actual. «Convirtamos cinco en al menos siete (bancos) para que exista una verdadera oferta para los consumidores», señalo Miliband.