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CONTROL. Una trabajadora de la central de la Creu Roja en la calle de Joan d’Àustria atiende la llamada de un usuario. (JOAN PUIG)
 

Más seguridad para los mayores al salir de casa

Dos décadas después del nacimiento de la teleasistencia, Creu Roja ha ampliado sus servicios con la puesta en marcha de un dispositivo que facilita la autonomía fuera de casa, ya que ante cualquier incidencia con solo apretar un botón el usuario puede ser localizado en cualquier punto de España

ROSA MARI
SANZ
 
Montserrat Torres tiene 79 años y vive sola en Barcelona. Desde hace cerca de una década, en su casa está vigilada durante todo el día por un aparato de teleasistencia, un artilugio que nació hace 20 años y que se ha convertido en fundamental para muchas personas mayores, principalmente por la seguridad emocional que les brinda el saber que solo con apretar un botón alguien les responderá vía telefónica y, en caso necesario, le enviarán de inmediato asistencia médica. Que no es lo habitual, ya que el 90% de las llamadas suele ser por soledad y por comprobar que realmente hay alguien ahí. Pero esta tranquilidad que siente tanto Torres como muchos otros se acaba cuando están en la calle, lo que en ocasiones puede desanimar a más de un abuelo a salir. Por eso, el colectivo lleva tiempo demandando extender esa asistencia a fuera del domicilio, una petición que Creu Roja ya ha hecho realidad con la puesta en marcha de un sistema móvil que los permite localizar permanentemente mediante el sistema GPS o por la triangulación de telefonía móvil LBS.+

CONECTADO A UNA CENTRAL / «Es como si lo hubiera inventado yo. Siempre he dicho que era muy necesario tener algo así», explica Torres, una de las primeras usuarias en probar el ingenio. Yo intento llevar una vida normal, me hago la comida, salgo a comprar, quedo con mis amigas... Pero al salir tenía la conciencia de que la seguridad se había acabado», cuenta mostrando satisfecha el aparato, que no es más que un teléfono móvil que no funciona como tal, sino que únicamente tiene activo un botón rojo que conecta directamente con la central de asistencia de la Creu Roja situada en la sede de la oenegé en Barcelona, en la calle de Joan d’Àustria, desde donde se comunican con el usuario.
Este sistema, que se ha probado en las última semanas en 70 usuarios, pretende que los mayores no queden recluidos en su casa por miedo y «puedan seguir desarrollando su proyecto vital con autonomía, independencia y seguridad», según palabras del presidente de la Creu Roja en Catalunya, Josep Marquès. Les da tranquilidad a ellos y a sus hijos y demás familiares, ya que en ocasiones son estos últimos los que desincentivan que salgan de casa al no poder acompañarlos. Torres, por ejemplo, reconoce que sus dos hijos están más tranquilos desde que lleva ese móvil encima.
El procedimiento ante una alarma es sencillo y similar a la teleasistencia domiciliaria: cuando los usuarios aprieten el botón, el operador de la central podrá localizar al instante al interlocutor, y al momento dispondrá de su historial médico y personal. En función del requerimiento, la Creu Roja activará los servicios públicos de atención (ambulancias, policías o bomberos, por ejemplo) y también avisará a las personas que consten como contacto en el fichero del anciano. El sistema ofrece cobertura en cualquier parte de España, las 24 horas del día los 365 días del año, aunque los abonados en la Creu Roja de Catalunya serán atendidos siempre por la central de Barcelona.
El servicio es de pago, aunque la entidad empezará ahora una serie de reuniones para intentar llegar a convenios con la Administración y que esta se haga cargo de parte del coste que tienen que afrontar los usuarios, de la misma manera que se asume el servicio de la teleasistencia domiciliaria. Por el momento, y a la espera de unas subvenciones que serán difíciles de conseguir, ya que precisamente ahora se hablando de incluir un copago en la teleasistencia, para contratar este servicio se ha de pagar una cuota de acceso de 18 euros, depositar una fianza de 67,5 euros por el teléfono (que se devolverían si se suspende la prestación) y abonar una cuota mensual que va desde los 15 euros (si se compatibiliza con la teleasistencia a domicilio de Creu Roja) o 27,4 euros (si no se tiene ese otro aparato).

OTROS PERFILES / No obstante, si se acreditan falta de recursos, la oenegé les eximirá de la cuota de entrada y la fianza para recibir el teléfono, aunque sí les cobrará el pago mensual. El objetivo es que, con el tiempo, se pueda prestar la asistencia móvil con cualquier teléfono móvil que tenga internet, mediante la descarga de una aplicación, para así evitar que los usuarios tengan que llevar el teléfono móvil personal y el teléfono de asistencia. Y aunque el servicio va dirigido sobre todo a personas mayores, también está abierto a quienes quieran garantizar su seguridad fuera del hogar, como las que sufren discapacidad, enfermedades crónicas o mentales, o las que trabajen en lugares solitarios o realizando labores peligrosas, entre otros.

USUARIA. Montserrat Torres, con el móvil de Creu Roja, en un parque de Sant Martí. (JOAN PUIG)