EL REGISTRO NOTARIAL DE LAS HERENCIAS

(JORDI V POU)
Los testamentos se desploman por el freno en la compra de pisos
La firma de las últimas voluntades en Catalunya decrece hasta quedar al nivel de hace una década
La mayoría de los ciudadanos que testan lo hacen cada vez con más edad, entre 60 y 70 años
La crisis económica y el brusco frenazo de la venta de viviendas han causado un desplome de la firma de testamentos en Catalunya, una de las comunidades autónomas donde los ciudadanos son más previsores a la hora de dejar constancia de cómo quieren distribuir su herencia. En el 2011, se rubricaron en Catalunya un total de 109.730 testamentos, 10.000 menos que en el 2006, cuando se consiguió la cifra más alta de la historia y justo antes de que empezaran los primeros síntomas del declive económico, según datos del Col·legi de Notaris. Catalunya es la tercera autonomía española en número de firmas testamentarias por habitante, detrás de Galicia y Euskadi, por este orden.
Esta caída define el 2011 como uno de los peores años en relación con el registro de testamentos, cuya cifra recula a niveles de una década atrás. La cifra actual es muy similar a la del 2001, año en que Catalunya contaba con un 16% menos de población (1.200.000 personas menos). «La compra y venta de pisos ha bajado en picado en los últimos años y el testamento habitualmente está vinculado a una transacción de este tipo, tanto para el que adquiere como para el que ingresa el valor de la vivienda», explica José Alberto Marín, vicedecano del Col·legi de Notaris. Marín considera que el precio de testar no ha influido: hacer testamento cuesta 45 euros y el trámite es sencillo: «Basta con acudir al notario con el DNI».
Barcelona es la provincia catalana donde se firman más testamentos cada año. En el 2011, se otorgaron un total de 80.044, casi 12.000 menos que en el 2006, antes de que empezara la caída. Girona y Tarragona, con 12.032 y 11.275, respectivamente, se sitúan en segundo y tercer lugar. En Lleida, la cuarta en número de escrituras de últimas voluntades, se firmaron 6.379.
DESCENDENCIA / «Los jóvenes suelen decidir hacer testamento cuando tienen un hijo, más que cuando compran un piso. Ahora, a este hecho, hay que unir la ausencia de compra y venta de inmuebles. Hay menos movimiento patrimonial. Lo habitual es un testamento entre cónyuges. Es decir, lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, y después de los hijos», asegura Marín. «Cuando se resuelve un testamento, el heredero ocupa el lugar del fallecido, tanto en lo positivo como en lo negativo. Nos estamos empezando a encontrar herencias en negativo. Es decir, que sólo quedan deudas. Un caso podría ser el de un empresario que no ha saldado sus deudas».
El incremento de los años de vida de los catalanes, asimismo, ha retrasado en 10 años de media la redacción del testamento, labor que en el 2011 se concentró sobre todo en la población de entre 60 y 70 años, con un total de 22.847 firmas. El grupo de hasta 70 años supera al de entre 50 y 60, que tradicionalmente encabezaba la clasificación y que el año pasado registró 558 testamentos. El aumento de la esperanza de vida ha incidido también en las franjas de edad más altas (más de 80 años), que han ido incrementando progresivamente la redacción de testamentos.
ENFERMEDADES DE LA EDAD / «Cuando la persona ve el final más cerca se decide a testar, pero es un riesgo», explica Marín. Los notarios aconsejan testar cuanto antes y así garantizar la trasmisión de los bienes a las personas. El incremento de la esperanza de vida, además, está causando situaciones difíciles de solucionar. «No se debe esperar al último momento. En las edades tardías el problema son las enfermedades neurológicas y para hacer un testamento la persona debe tener plenas sus facultades mentales. Cada vez es más habitual en personas de más de 70 años», subraya el vicepresidente del colegio. «Si hay dudas, pides certificados médicos», agrega.
SEXO Y ESTADO CIVIL /Las mujeres encabezan el número de testamentos realizados, tendencia que se mantiene contante a lo largo de los años. En el 2011, 61.047 testamentos los hicieron mujeres (56%) por 48.683 los hombres. «Se supone que es por el carácter más previsor de ellas y porque quieren dejar atado lo antes posible el futuro de sus hijos», explica el vicedecano de los notarios catalanes. En relación con el estado civil, la tendencia también se mantiene y la población casada sigue siendo quien más testamentos firma (un 60%, 62.170 últimas voluntades rubricadas el año pasado), seguido de los viudos o viudas (18.892) y de los solteros.