LA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO

Avisos. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ayer en la sede principal del PP en Madrid. (AGUSTÍN CATALÁN)
 

Otra semana decisiva

Guindos volverá a España con una lista de deberes acordada con los socios europeos. El PP dice que Rajoy se rectifica a sí mismo debido a la gravedad de la crisis y la herencia socialista

PILAR SANTOS
MADRID
 
Mariano Rajoy empezó ayer otra semana clave en su mandato en la que el presidente del Gobierno deberá defender medidas que dijo que nunca aprobaría y verá cómo, después de criticar durante años que la Unión Europea «impusiera» decisiones a José Luis Rodríguez Zapatero, su ministro de Economía, Luis de Guindos, regresará hoy a Madrid con una carpeta llena de reformas y ajustes acordados con sus socios europeos.
La situación económica es «extraordinaria» y la herencia socialista inasumible, dijo María Dolores de Cospedal, número dos del PP, y por eso, añadió, es comprensible que el Ejecutivo dé marcha atrás en sus propias decisiones (con la anulación de la deducción por compra de vivienda) o se contradiga (la subida del IVA). Por primera vez, ayer, el Gobierno, el PP y altos cargos institucionales empezaron a asumir que Rajoy prepara otro tijeretazo al gasto público y medidas para aumentar la recaudación y así poder reducir el elevado déficit de España (8,9% del PIB en el 2011).
El margen de un año más, hasta finales del 2014, para alcanzar el 3% que previsiblemente se aprobará hoy en la reunión de los ministros económicos de la UE, da cierto respiro al Ejecutivo para que el recorte a corto plazo sea importante, pero «no imposible de asumir», según fuentes gubernamentales.

Desbrozar el camino

A cambio, el Gabinete de Rajoy deberá pasar un examen «cada tres meses» sobre la aplicación de las recomendaciones europeas, algo que no preocupa en la Moncloa, según fuentes del Ejecutivo, porque, ante la virulencia de la crisis, el presidente del Gobierno está reclamando más unidad bancaria y fiscal y, esa evolución que pide a la UE, requiere de forma inevitable, según estas fuentes, «más control sobre los ejecutivos nacionales».
Una vez la Moncloa tenga asegurado este nuevo horizonte de consolidación fiscal, mañana, está previsto que Rajoy anuncie en el Congreso las medidas que De Guindos ha comprometido ante los socios europeos. Por eso, ayer, tanto el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, como Cospedal e incluso el presidente del Congreso, Jesús Posada, salieron a desbrozar el camino al presidente.
Una de las medidas más polémicas será la subida del IVA. Después de haber negado hasta hace solo unas semanas que el Gobierno tuviera previsto aumentar este tributo, Montoro admitió que el Ejecutivo está a punto de aprobarlo, aunque no confirmó si lo hará mediante la modificación del tipo general o bien eliminando el número de productos que se benefician del IVA reducido o superreducido (4% y 8%. respectivamente). También Rajoy deberá enmendarse a sí mismo y explicar por qué, cuando estaba en la oposición, participó en la recogida de firmas de la campaña «NO más IVA» y aseguró que la subida de este impuesto «es un sablazo de mal gobernante».
En este caso fue Cospedal quien ayer justificó este cambio debido a la «herencia» dejada por el PSOE y en el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero aprobara la subida sin haber realizado «ningún ejercicio de ahorro ». Además, la secretaria general arremetió contra el aumento de los empleados públicos en España (un 20% más en los últimos 10 años, apuntó) y aseguró que no es «una situación sostenible». «Los gobiernos y las administraciones no tienen que ser agencias de colocación», añadió. Posada se sumó a esta reflexión y señaló que esta crisis requerirá sacrificios costosos «pero irrenunciables» para reducir el tamaño del sector público.
Tras la comparecencia de Rajoy en el Congreso, llegará el turno de las comunidades (vistas desde Bruselas como responsables de los incumplimientos presupuestarios) y, el jueves, está convocado el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde se reúnen los consejeros económicos de las autonomías y Hacienda. Varios miembros del Ejecutivo han reclamado en los últimos días a las capitales que continúen con los recortes, aunque el nuevo margen de déficit supone también un alivio para las capitales y así lo sugirió Montoro, que se mostró abierto a fijar un nuevo tope de desfase (ahora es del 1,5%).
La intensa semana acabará el viernes con el Consejo de Ministros en el que, según Montoro, se incluirán algunas de las medidas esbozadas además del anteproyecto de la reforma de la ley de bases de régimen local, que supone la ordenación de las competencias de los ayuntamientos. El Gobierno fomentará la fusión de municipios y prepara ya un argumentario comparativo en el que señala que en España hay un ayuntamiento cada 5.000 habitantes mientras que en EEUU la proporción es uno cada 15.000 y en Alemania, uno cada 10.000 personas.

La petición de Rubalcaba

El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, celebró que el Eurogrupo haya dado más margen a España para cumplir con el déficit, una medida que, según recordó, él propuso a Rajoy ya en el debate electoral de noviembre pasado. «Ahora ya, cuando tenemos el agua al cuello, nos dan un año más. Creo que tienen que darnos dos años más», reclamó Rubalcaba, que volvió a pedir la intervención del Banco Central Europeo (BCE) para aflojar la presión de los mercados.