ANÁLISIS

Una mujer saca dinero de un cajero de Bankia, el principios de junio. (AP / DANIEL OCHOA DE OLZA)
 

¿Y ahora qué?

JOSÉ ANTONIO
BUENO
 
La cumbre europea de junio trajo algo de alivio a las finanzas patrias y a nuestra autoestima. Pero el dinero que necesitamos no llegará hasta que cumplamos las condiciones que nos imponen. Por si hubiese alguna duda, el BCE se ha encargado con su inacción de dejar muy clara la situación. Se puede decir más alto, pero no más claro.
Cuando uno tiene una enfermedad grave normalmente quiere saber qué le pasa y sobre todo las consecuencias del tratamiento si es invasivo. La caída en picado del rating de nuestra deuda soberana hace imprescindible la ayuda externa. Podrá computar o no como deuda, pero las condiciones que acompañarán al dinero prestado son previsibles, entre otras cosas porque Grecia, Portugal e Irlanda han abierto el camino.
Las recomendaciones del FMI y del Eurogrupo se han de cumplir inmediatamente: incremento del IVA al 21% o 22% pero, sobre todo, pérdida de condición de IVA reducido o superreducido de muchos bienes. A este incremento del IVA le acompañarán aumentos de impuestos especiales y eliminación de la deducción por compra de vivienda. Respecto a acelerar la entrada en vigor de la reforma de pensiones adelantando la implantación efectiva de la edad de jubilación a los 67 años o endurecer las prestaciones por desempleo no será ni rápido ni sencillo y tardarán más o se cambiarán por otras medidas.
Tanto si el dinero para sanear la banca entra vía FROB y, por tanto computa como deuda de Estado, o directamente en las entidades con problemas (aunque no nos libraremos de algún tipo de aval que garantice que lo que no se devuelva lo pague España) veremos representantes de la troika sentados en los consejos de los bancos con problemas. Y las condiciones que se exigirán serán más o menos las siguientes:

Incremento de capital Core Tier I : al 9% a finales del 2012 y al 10% en el 2013. El mínimo legal es el 4%, moviéndose hacia el 7%, según el calendario de implantación de Basilea III. Este exceso de capital hará que la ayuda europea se pueda aplicar inmediatamente sin necesidad de que se produzca el deterioro previsto en los stress test.

Reducción del grado de apalancamiento: los bancos con ayudas deberán bajar el ratio loan to deposit , es decir, la relación entre créditos y depósitos. Si el objetivo es el 120%, lo exigido en Portugal, no habría muchos destrozos porque el desapalancamiento se está produciendo trimestre a trimestre, aunque bajar más sería doloroso. Para lograrlo habrá que vender cartera al mejor postor (Cerberus, Blackrock…) con un importante descuento (en Portugal se han vendido créditos sanos por debajo del 50% de su valor) si no se puede gestionar con palancas de negocio. Nuevo generador de agujero y, en cualquier caso, menos crédito en el sistema.

Restricciones en precios de depósitos, evitando las asimetrías a la competencia que ahora se están produciendo, ya que las limitaciones comerciales para los bancos con apoyo del FROB son poco perceptibles.

Restricciones en el pago de dividendos y de intereses de productos híbridos: preferentes, obligaciones convertibles, deuda subordinada…Para la troika todos los accionistas son iguales.

Exigencia de venta inmediata de participadas, provisionándose por debajo del valor de mercado como ya ha hecho el nuevo equipo gestor de Bankia.

Posible creación de un banco de suelo o de activos inmobiliarios para todas las entidades con ayudas, que tendrán que transferir estos activos, siguiendo el modelo aplicado en Alemania o Irlanda.

Cierres muy significativos de oficinas.

Restricciones en retribuciones en general y muy especialmente en indemnizaciones por despido. Dado que acabamos de aprobar una reforma laboral y la hemos publicitado en Europa, esta será la referencia: 20 días por año trabajado.

Restricciones en publicidad, patrocinios y todo lo que signifique crecimiento.

No hace falta ser ni experto ni adivino para entender lo que va a ocurrir, solo hay que ver los planes y medidas aplicados en los bancos portugueses e irlandeses. Si algo tienen de bueno los eurofuncionarios es que son previsibles.
Si el dinero no entra vía FROB, sino que va directamente a las entidades con problemas las condiciones serán más exigentes y algunos bancos se llevarán hacia la liquidación ordenada. Además, cuando se privaticen la decisión estará en manos de la troika, no del Ministerio de Economía por lo que no es ciencia ficción pensar que alguna de estas entidades acabará dentro de dos o tres años en manos de una entidad alemana, holandesa o francesa... es decir, de quienes hayan prestado su dinero.
Más allá del color de los trajes de quienes se sienten en los consejos, su influencia en el día a día será mucho más elevada que la actual de los consejeros del FROB. Con rescate formal o sin él algo va a cambiar del día a día de las entidades con ayudas.
Y tan importante como sanar a las entidades enfermas aunque sea con terapias invasivas y dolorosas es que las sanas operen con total normalidad y sin restricciones. En nuestro sistema hay tres entidades nacionalizadas y una intervenida, y puede que la lista de las que tengan algún tipo de ayudas crezca en una o dos, pero no más. Ojalá podamos pasar pronto página de esta excesivamente larga reestructuración.
 

CONSULTOR