EFECTOS DE LA CRISIS FINANCIERA

Abucheo. Uno de los delegados de la asamblea es increpado a la entrada de sesión, ayer. (EFE/MORELL)
 

Tenso adiós a la CAM

La asamblea de la caja alicantina vota en contra de eliminar las cuotas. El FROB llevará adelante la disolución de la entidad

LAURA L. DAVID
VALENCIA
 
Adiós a la CAM. O a lo que quedaba de ella. La Caja de Ahorros del Mediterráneo inició ayer su proceso de liquidación y disolución tras 137 años de existencia y una tensa asamblea que rechazó –63 votos en contra, 24 a favor y 39 abstenciones– la amortización de las cuotas participativas de la entidad (232 millones de euros en valor) en contra de la propuesta de los administradores del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) , representado en la asamblea por Juan Antonio Iturriaga.
La amortización de las cuotas, con la que mitigar las pérdidas de 1.800 millones de euros del ejercicio de 2011, perjudica a más de 54.000 clientes de la entidad que compraron esos instrumentos financieros. No obstante, la decisión de la asamblea no es vinculante y las cuotas tendrán valor cero tal y como defendieron los administradores del FROB, durante la tensa asamblea celebrada en Alicante.
A las 12 del mediodía arrancó la sesión. Antes, pitos, gritos, insultos y algún empujón del centenar de afectados por los productos tóxicos financieros concentrados frente al Aula CAM de Alicante para recibir a los consejeros más conocidos. « Afectados por el engaño de la CAM y el Banco de España: exigimos la devolución », rezaba la pancarta principal de la protesta que dio la bienvenida a los integrantes de la asamblea. Algunos de ellos, como el presidente de la Cámara de Comercio, José Enrique Garrigós, el exalcalde de Alicante y actual diputado autonómico, Luis Díaz Alperi, y el exvicepresidente de la entidad, Armando Sala, tuvieron que acceder al edificio por una entrada lateral y escoltados por la policía.
Pasadas las dos del mediodía, la tensión volvió a crecer. Varios afectados por las cuotas participativas y las preferentes protagonizaron un altercado al escupir a Garrigós, que abandonó la sesión aún con parte del orden del día sin votar.
Con la negativa de la amortización de las cuotas, no se pudo votar el otro punto importante del orden del día; la transformación de CAM en una fundación de carácter especial que se hubiera hecho cargo de la antigua obra social y que, según Carlos Navarro, representante de la CGT en la caja, es «técnicamente imposible» . Ante esta situación, se acordó la liquidación de la caja y se designó a dos interventores, Enrique Puig y Salvador Piles, que participarán en el proceso de disolución dirigido por el FROB.
El patrimonio resultante de la entidad lo asumirá la Fundación Cultural CAM. De esta operación, según Navarro, quedarían excluidas las cuotas participadas.
Comienza así –un año después de su intervención por parte del Banco de España y medio año más tarde de la venta del negocio financiero al Banco de Sabadell– el final definitivo de la histórica caja alicantina. Lastrada por la sobreexposición al ladrillo y los préstamos a varios de los proyectos megalómanos de la Generalitat valenciana, la entidad fracasó en todos sus intentos de fusión desde que comenzara la crisis financiera.