MARÍA MARISA CASTRO

 

«Ya no soy tonta»

TEXTOS: M. MARTÍNEZ
FOTOS: PABLO TOSCO
 
«Trabajando, trabajando, trabajando» . Así es como empieza su relato María Marisa Castro, miembro de la cooperativa Aldea Global en Jinotega –Nicaragua– al relatar dónde sitúa el punto de partida de su progreso dentro de la comunidad. Fue ella la que heredó de su padre «una manzana y media» de tierra que el hombre con el que se casó pretendía hacer suya sin encomendarse a nadie. No solo se adueñó de la tierra, en la que ella también trabajaba, sino que, además, no recibía de él ni el dinero necesario para las necesidades educativas de su hijo. «Fui a cortar caña para comprarle el diccionario que le pedían en el colegio» , recuerda. Hasta que se separaron.
La cooperativa Aldea Global empezó a concederle algunos créditos a cambio de que le vendiera su café, a la que vez que participaba en los talleres de «empoderamiento» . «Antes era tonta y ahora ya no lo soy» , resume breve pero clarificadoramente. Así que, cuando llegó un nuevo hombre, él tenía su dinero y ella, el suyo.
Aunque falta aún mucho para incorporar al nicaragüense a las tareas del hogar.