LA RUEDA
Al final del verano

MANEL
FUENTES
Las recomendaciones clásicas para irse de vacaciones e intentar evitar robos en casa pasaban por bajar las persianas, cerrar con llave y contar con la colaboración de algún vecino para supervisar la cosa. Hoy ya no basta. El choriceo más temible no es el que nos amenaza con quitarnos lo que todavía tenemos, sino el que nos va a quitar lo que todavía no tenemos. Lo que debiera pertenecer a nuestros hijos o nietos.
Mi apuesta es que España va a ser intervenida totalmente en cuanto volvamos de las vacaciones. Ni el PP, ni el PSOE antes, han sabido pensar en el ciudadano en el momento de intentar reformar el sistema financiero y ahora el desastre ya es mayúsculo. Aprietan los mercados y aprieta la justicia. Y también lo hace la ciudadanía que ha pasado de la anestesia a la indignación. Atrás va quedando la resignación ya que para que se mantuviera, los ciudadanos deberíamos ver virtud y honestidad para seguir sin rechistar demasiado por la senda del sacrificio. En estos tiempos cuesta mucho creer. Rajoy dijo que no subiría el IVA y es posible que lo suba el viernes. Europa dice que cree en el euro pero no se conjura para defenderlo de verdad y de una vez por todas.
Nadie cree en los países díscolos. Nadie cree que la receta alemana salve el euro para todos. Todos saben que España tiene un problema de competitividad y de falta de motor, una vez se atascaron los del ladrillo y la especulación. Las buenas noticias nos duran tres días. El tiempo suficiente como para que al notar alivio, el Gobierno deje de hacer las reformas que debería para hacerlas luego más presionado. El tiempo suficiente como para que los que iban a ceder se den cuenta de que no somos de fiar, para que los especuladores vuelvan a la carga en los mercados. El tiempo suficiente para ganar un tiempo insuficiente. En esta crisis las palabras clave no solo son deuda, déficit, público, privado, sistema financiero o competitividad y crecimiento. Tiempo también es una palabra capital y esta cúpula política de mirada corta e interés electoral no es consciente de la urgencia, ni de a quién debe servir. Feliz verano.