LA GESTIÓN DEL PROCESO DE PAZ
ETA reafirma su compromiso de cese definitivo de la violencia
La banda lamenta en un comunicado que España tiene una «agenda contra la paz»
AITOR UBARRETXENA / SAN SEBASTIÁN
MAYKA NAVARRO / MADRID
Ocho meses y medio después del anuncio del cese definitivo de la violencia, ETA reafirmó ayer su decisión de no regresar a la actividad armada y reclamó una negociación directa con los gobiernos de España y Francia, a los que acusó de manejar «una agenda contra la paz».
En el comunicado, avanzado por Gara , la banda dibuja un panorama muy pesimista. Y lamenta «las mentiras constantes para hacer dudar del compromiso» adquirido para poner fin al terrorismo. Que es una respuesta directa a las declaraciones del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, cuando en más de una ocasión ha asegurado que ETA estaba captando militantes.
CRÍTICA POR LAS DETENCIONES / La banda exige el cese de las detenciones, «porque son incompatibles con cualquier proceso de solución», y admite por primera vez que está dando pasos para entregar las armas. Exactamente, afirma que está esforzándose por «reunir el material en condiciones seguras y estables», pero no se compromete con ninguna fecha.
En el escrito, que analiza los «acontecimientos» que han tenido lugar desde que el 17 de octubre un grupo de expertos internacionales en resolución de conflictos firmaran la llamada Declaración de Aiete , la organización terrorista asegura que está redoblando «esfuerzos para abrir vías de diálogo». Y censura el programa de reinserción del Gobierno porque «pretende legitimar la situación de excepción que padecen los presos y sólo busca bloquear toda opción de avance».
ETA critica la actuación de los gobiernos español y francés porque «además de rechazar el diálogo, han mantenido una estrategia de paralizar y obstaculizar el proceso». Tras mostrarse convencida de que se impondrán los deseos de «Euskal Herria de conseguir la paz», los etarras enumeran a los «enemigos» del proceso, con alusión directa a «los servicios de inteligencia, las fuerzas armadas de España y Francia, diferentes jueces, asociaciones sedientas de venganza y determinados medios de comunicación».