RIADAS MORTALES JUNTO AL MAR NEGRO

Desconsuelo. Familiares y amigas de un voluntario muerto mientras ayudaba a afectados por las inundaciones en el sur de Rusia, ayer. (AFP / MIJHAIL MORDASOV)
 

Las mentiras oficiales

La jornada de luto en Rusia por las víctimas de las inundaciones en el sur del país coincide con una ola de críticas al poder. La población de la zona desconfía de la versión de Putin

DMITRI POLIKÁRPOV
MOSCÚ
 
La palabra «mentira» se ha convertido en los últimos días en la más frecuentada entre los rusos. La jornada de luto nacional por las 171 víctimas mortales de la apocalíptica inundación en el litoral del mar Negro, en la región de Krasnodar, coincidió ayer con una tempestad de ira y críticas hacia el poder.
Los rusos están acostumbrados a leer entre líneas. Muchos todavía mantienen frescos los recuerdos de la cobertura oficial de la catástrofe del submarino nuclear Kursk en el 2000. Entonces, el Kremlin aseguró a la nación durante dos días que había comunicación permanente con los submarinistas, mientras toda la tripulación ya estaba muerta. En la ciudad de Krimsk, sepultada el sábado de madrugada por una ola de siete metros de altura que vino de las montañas, pocos de los 50.000 habitantes dan crédito alguno a la versión oficial del siniestro, defendida a pies juntillas por las autoridades locales.
Desde un escenario improvisado en el centro Krimsk el gobernador de la región de Krasnodar, Alexandr Tkachov, reitera desesperado una y otra vez que toda la culpa de la riada la tienen las lluvias torrenciales sin precedentes que en tan solo unas horas superaron los registros habituales de cinco meses. Sin embargo, la población no quiere escucharle. «¡Mentiroso!» , gritan varios centenares de personas que lo han perdido todo a causa de la catástrofe.
La mayor parte de los supervivientes no tienen ni pasaporte. Saltaron por las ventanas en plena oscuridad de la noche sin que les diera tiempo a vestirse. Están agobiados por la ausencia de electricidad, comunicación telefónica y productos de alimentación y tienen decenas de preguntas al gobernador que quedan sin respuesta.
La versión que defiende el pueblo, en contra de lo que dice Tkachov, es que la inundación se debió a una apertura de compuertas que se descontroló del agua de un embalse que está en las montañas que dominan Krimsk. El presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró el sábado en directo por la televisión nacional que «no hubo escape», defendiendo a los funcionarios locales. Pero sus afirmaciones tuvieron un efecto contrario a lo que se pretendía. Al escucharlo, los rusos se afirmaron en su convicción de que la riada sí vino del pantano.
De poco sirvió un viaje en helicóptero organizado ayer por las autoridades para cinco activistas de Krimsk para observar el estado del pantano de Naberdzhaevski. A la vuelta se quejaron de que no les habían enseñado lo que querían ver. «Nos ocultan algo importante», dijo uno de los delegados.

Pérdida de papeles

La tensión en Krimsk se extremó cuando el gobernador intentó convencer a los vecinos de que las autoridades les habían avisado con tiempo. «Se enviaron mensajes sms, hubo un aviso por la televisión...» , dice Tkachov en un vídeo rodado por uno de los participantes del encuentro al aire libre con el gobernador. Esas palabras se pierden en una ola de indignación. Los vecinos le gritan que los sms les llegaron cortados y que era imposible recibir el aviso por la tele porque se cortó la electricidad varias horas antes de la catástrofe.
En el vídeo se ve que el funcionario finalmente pierde los papeles y pregunta a los vecinos: «¿Pero de verdad creeis que tuvimos que haber avisado a cada uno de vosotros? ¿Nos hubierais hecho caso si a las tres de la madrugada os pedimos abandonar vuestras casas?». «¡Sí!», responde el gentío.
«Todos los vecinos de Krimsk dicen que el pánico solo crece a causa de las interminables mentiras del poder» , escribió en el diario moscovita Novaya Gazeta Dmitri Bykov, reputado periodista ruso y figura de la oposición a Putin. Según Bykov, por la ciudad circulan rumores de que en realidad hubo más de mil muertos y que los médicos forenses tienen la orden de diagnosticar muerte por insuficiencia cardiaca a algunas víctimas para que las autoridades paguen menos indemnizaciones.