DEBUT EN LA FICCIÓN DEL RECONOCIDO BIÓGRAFO DE LORCA Y MACHADO

Gibson, que en ‘La berlina de Prim’ toca las teclas del magnicidio del general, hace unos días de Barcelona. (CARLOS MONTAÑÉS)
 

Ian Gibson sigue la pista de los asesinos de Prim

El hispanista publica una novela ambientada en la Primera República

ANNA ABELLA
BARCELONA
 
La frase que siempre decía el general Prim –«La bala que a mí me mata no ha sido inventada»– no le sirvió de amuleto el 27 de diciembre de 1870 al entonces presidente del Gobierno. Aquel día, tras salir del Congreso en una berlina de dos caballos, recibió varios disparos en un atentado en la calle del Turco de Madrid (hoy Marqués de Cubas). Aunque «por insistencia de su mujer» llevaba bajo la camisa una cota de malla, tres días después moría de una infección causada por las heridas. No disimula el hispanista de origen irlandés Ian Gibson (Dublín, 1939) su simpatía por el «héroe de la Gloriosa», la Revolución de 1868, que envió al exilio a Isabel II e instauró el Sexenio democrático allanando el camino a la efímera Primera República: «Era un hombre muy admirado y envidiado, por su valentía, su inteligencia política, su calidad de estadista, un hombre razonable y carismático, capaz de convencer a los demás de sus ideas políticas. Salió ileso de muchas escaramuzas y se creía invulnerable, tenía aureola de intocable. Y fue un error, pues era un atentado anunciado».
Para recordar aquel caótico periodo de la historia de España y sus intrigas políticas y ofrecer pistas sobre los sospechosos de un magnicidio cuya autoría cree que nunca se aclaró, el reconocido biógrafo de Lorca y Machado ha urdido su primera novela, La berlina de Prim (Planeta), Premio Fernando Lara.

EL ABUELO DE LOS MACHADO / Gibson se sirve de las pesquisas de un ficticio periodista irlandés tres años después de la muerte de Prim, en 1873, con una Primera República agonizante y a punto de caer bajo el yugo de la Restauración que entronizó al borbón Alfonso XII. El protagonista viaja a Sevilla, Madrid, Hendaya, Gibraltar y Doñana, bucea en el sumario del caso, en la prensa y habla con personajes reales, como un Pérez Galdós enfrascado en sus Episodios Nacionales y Antonio Machado Núñez, futuro abuelo de los poetas Antonio y Manuel Machado, de lúcidas ideas progresistas.
«Prim era monárquico, quería una monarquía constitucional, lo que no quería era a los Borbones porque ya hizo la Revolución para echarlos. Su opción como nuevo rey era Amadeo de Saboya pero quería que fuera el Congreso quien lo eligiera, y así fue», explica Gibson. De ese triunfo de Prim surgen varios sospechosos. El autor, reconocido biógrafo de Lorca y Machado, se inclina por «un contubernio en el que participó el envidioso general Serrano, que había sido regente y que con el éxito de Prim con Amadeo iba a perderlo todo».
Otro posible culpable es el duque de Montpensier, cuñado y a la vez enemigo de Isabel II, que ya se veía con la corona. «Quizá habría sido un excelente rey, era un hombre moderno y activo, que apoyó la Revolución. Pero parece que tras matar en duelo a Enrique de Borbón por insultarle llamándole panadero francés, Prim lo descartó como candidato».
Tampoco están libres de sospecha los republicanos y su diputado José Paul Angulo. «Prim estorbaba a los que querían una República federal. Ellos querían ir muy rápido y eso, según él, en un país sin experiencia democrática era un error».

AMNESIA HISTÓRICA / Coincide Gibson con «quienes dicen que este país es amnésico porque el español vive desviviéndose, como decía Américo Castro. Todo ha sido interinidad, sin estabilidad, sin creer en un futuro mejor, como hoy, y así no se puede vivir. Este país se niega a afrontar su historia. Si la derecha no reconoce la maldad de la dictadura, 40 años de miedo, el país no puede avanzar. Con la transición llegó una conspiración de silencio sobre los miles de asesinados y las fosas comunes porque dicen que eso es reabrir heridas. Es muy grave, como lo de Garzón, o lo de Dívar. En este país hace falta una ética de la democracia», sentencia, ya enfrascado en su biografía de Luis Buñuel.