EL LABERINTO DE LOS SOCIALISTAS

Navarro desdeña la crítica interna y del PSOE y se aferra al pacto fiscal

El líder del PSC reafirma su compromiso con la nueva financiación frente a la invectiva de Griñán

Mantiene su estrategia pese a la presión de los sectores del partido que cuestionan su liderazgo

JOSE RICO
BARCELONA
 
Enmarañado en la espesa telaraña que CiU ha sabido tejer con eficacia, el PSC ha decidido jugársela a todo o nada con el pacto fiscal. Ante la urgente necesidad de consolidar un liderazgo que todavía flaquea, Pere Navarro se ha enfrascado en una lucha contra los elementos (internos y externos) que tratan de arrastrarle fuera del debate sobre el modelo de financiación, ya sea para escapar de la estrategia de Artur Mas o para esquivar un problema mayúsculo entre compañeros socialistas. Esta última herida, que el congreso del PSOE taponó pero no logró cerrar, vuelve a sangrar ahora, justo cuando las cúpulas de PSC y PSOE tienen pendiente una reunión para firmar la paz.
La andanada del presidente de la Junta de Andalucía y presidente del PSOE, José Antonio Griñán, contra el pacto fiscal catalán y su reivindicación de «la España de la igualdad sin privilegios» fue respondida ayer con inusual dureza por Navarro. El líder del PSC le recomendó a su homólogo sureño que cada uno se ocupe de su parcela y deje tranquilo al otro: «Que ellos continúen defendiendo los intereses de Andalucía, que yo defenderé por encima de todo los de Catalunya, opinen lo que opinen los socialistas andaluces». Y puestos en el debate fiscal, recordó de que la solidaridad que tanto exige Andalucía no puede acabar siendo injusta con las comunidades autónomas solidarias, como Catalunya.
La financiación ha resquebrajado la buena amistad que unía a las dos grandes federaciones socialistas, cuyos lazos estrechó el apoyo a Carme Chacón frente a Alfredo Pérez Rubalcaba en el congreso de Sevilla. De hecho, Navarro tiene previsto reunirse con Griñán próximamente, a fin de reforzar el corredor mediterráneo que, junto con el valenciano Ximo Puig, conforma el ala socialista afín a la exministra. Cabe recordar, como hizo ayer el PPC, que Chacón fue, precisamente, la dirigente socialista que se opuso con más vehemencia al pacto fiscal. Prometió combatirlo «con uñas y dientes», desmarcándose de la línea oficial del PSC, proclive al acuerdo con el Govern.
Fuentes de la dirección del PSC confiesan su sorpresa por el tono de la invectiva de Griñán porque los socialistas andaluces, al igual que el PSOE, han sido puntualmente informados de la evolución de las negociaciones, y conocen la propuesta que defiende Navarro. Las mismas fuentes dan por hecho que el debate sobre el modelo de financiación que salga del Parlament generará tensiones entre algunas federaciones del PSOE. Pese a ello, el equipo de Navarro enmarca las críticas del presidente de la Junta en la lógica del convulso proceso congresual que ha vivido. Según esta tesis, las críticas a Catalunya serían el asidero más fácil y eficaz para ganarse el perdón de unas bases que le castigaron el sábado con un 29% de votos en blanco.
En la cúpula del PSC recuerdan, además, que dibujar a Catalunya como una autonomía privilegiada ha sido un clásico de los líderes socialistas de Andalucía y Extremadura, y hay quien cita al ínclito Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Es cierto que, pasado el fulgor congresual, los socialistas andaluces templaron gaitas y, ayer, precisaron que las críticas de su jefe de filas iban dirigidas a la «involución autonómica» que está pergeñando el Gobierno del PP, y no a los compañeros catalanes.
Navarro confía en que la pedagogía apacigüe los ánimos en el PSOE. Con ese objetivo se reúnen periódicamente en una comisión bilateral los números dos de ambos partidos (Elena Valenciano y Antonio Balmón) y las respectivas responsables económicas (Inmaculada Rodríguez-Piñero y Rocío Martínez-Sampere). En el pacto fiscal, el PSC trata de convencer a Rubalcaba de que logrará alejar a Mas del soberanismo y que, en ningún caso, suscribirá un modelo de financiación rupturista.

ÚLTIMA OPORTUNIDAD / Esas tesis que el líder del PSC defendió ayer en el Cercle d’Economia, a tres días de la segunda cumbre de partidos sobre el pacto fiscal. Navarro abogó por la entente con CiU e invocó la mayoría que dio a luz al Estatut del 2005. Esto es, todos menos el PPC, pese a que en las últimas semanas había considerado incompatible el apoyo del PSC con el de ERC y se había dedicado a presionar a Mas para que eligiese entre socialistas o republicanos.
El recuerdo de aquella fracasada Carta catalana imbuyó su discurso: «Es la última oportunidad, la definitiva. Esta vez no habrá reválidas». Este compromiso con el futuro de la financiación fue un codazo a los sectores del PSC que estiran la cuerda en sentidos opuestos. Especialmente a la federación de Barcelona, cuyo líder, Carles Martí, escuchó entre el público cómo Navarro hacía caso omiso a su reivindicación de olvidar el pacto fiscal.
En cierto modo, el líder se situó en el otro extremo de la cuerda, el que sostiene el ala catalanista, con el alcalde de Lleida, Àngel Ros, a la cabeza. Este sector reclama un frente unitario que defienda sin ambages una financiación justa y equitativa. Si es capaz de rizar este rizo, Navarro se apuntará un tanto cara a las primarias, justo cuando la inestabilidad de su liderazgo y la pulsión soberanista está propiciando la eclosión de corrientes y sensibilidades que amenaza con fragmentar el PSC.
 
 

El líder del PSC, Pere Navarro, durante su conferencia de ayer en el Cercle d’Economia. (FERRAN NADEU)
 
Miquel Iceta, Higini Clotas, José Montilla, Joaquim Nadal y Narcís Serra, entre otros, durante la conferencia. (FERRAN NADEU)