LA LUCHA CONTRA EL PEQUEÑO DELITO EN BARCELONA
La ofensiva policial consigue reducir un 7% los hurtos en Ciutat Vella
La Urbana crea un grupo anticarteristas con 25 policías que imputa a 1.610 personas en 6 meses
Los restaurantes de comida rápida son el nuevo escenario predilecto de las bandas de ladrones
Entre el 2009 y el 2010, la cifra de hurtos escaló en Barcelona a índices tan altos
–310 al día en el conjunto de la ciudad– que llegaron a dañar la imagen internacional de la capital catalana como destino turístico. La mayoría de ellos se producían en Ciutat Vella, sobre todo en la Rambla, el Portal de l’Àngel y el Gòtic. Ahora, la ofensiva policial que la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra han lanzado contra los hurtos en este distrito comienza a dar frutos. Según datos a los que ha tenido acceso este diario, en los seis primeros meses del 2012, se han producido un 6,86% menos hurtos que en ese mismo periodo del 2011. Así, mientras que este primer semestre se produjeron en este distrito 15.119 hurtos (unos 83 al día) el año anterior hubo 16.232 (casi 90).
Pero en Ciutat Vella no solo los pequeños robos han caído. El conjunto de hechos delictivos denunciados en ese distrito se ha reducido en un 6,4%, una tasa superior a la bajada registrada en el conjunto de la ciudad, que es del 5,1%. Así, si en los primeros meses del 2011 se produjeron en ese distrito 23.484 delitos, en el mismo periodo de este año se han registrado 21.989, es decir 1.495 actos delictivos menos.
«PRIORIDAD ABSOLUTA» / Los responsables de seguridad del ayuntamiento atribuyen este descenso a la reorientación de la estrategia de la Guardia Urbana. «En Ciutat Vella teníamos un mandato claro del alcalde para combatir la delincuencia. Se ha reorientado la estrategia de la Guardia Urbana en este distrito y la lucha contra el delito es la prioridad», dice el intendente Ricardo Salas, responsable de la Urbana en Ciutat Vella.
Para concretar ese cambio de línea policial, se creó una fuerza de choque anticarteristas, una unidad específica integrada por dos cabos y 25 agentes que se puso en marcha el 24 de enero y cuya única misión es luchar contra los pequeños delitos, en especial los hurtos. Ha sido bautizada como Grupo de Violencia Urbana y, desde su creación hasta julio, sus miembros han efectuado 1.621 detenciones e imputaciones, es decir, más de 10 cada día. Los agentes del grupo van de paisano y, por la ropa que llevan, simulan ser unos turistas más de los miles que cada día circulan por las Ramblas, el Portal de l’Àngel y su entorno. La ventaja de especializarse en los hurtos es que acaban conciendo a todos los carteristas, sus horarios, métodos y lugares preferidos. «Hoy por hoy este grupo hace un trabajo valiosísimo», dice el intendente Salas.
Además, la Urbana ha potenciado la policía comunitaria, agentes encargados de mantener el contacto con comerciantes y vecinos. «Ellos nos avisan de lo que ocurre. Quien sabe lo que pasa en un sitio es el que vive y trabaja ahí. A veces, una vecina desde un balcón puede saber cosas muy valiosas para la acción policial», añade el intendente.
El primer teniente de alcalde y responsable de seguridad del Ayuntamiento, Joaquim Forn, justifica esta ofensiva: «Ciutat Vella era un distrito donde se cometían muchos delitos y había que revertir esa situación. Por eso hemos primado una estrategia más de anticipación y con mucha más presencia policial de uniforme y de paisano».
MÁS ROBOS EN ‘FAST FOODS’ / La mayor presión policial en la vía pública ha obligado a los carteristas a buscar nuevos escenarios, o mejor dicho, a explotar más lugares que antes tenían para ellos un interés secundario para sustraer carteras y bolsos ajenos. Desde hace unos meses, los urbanos han constatado que los carteristas –«el 70% de los cuales son siempre los mismos», según el intendente Salas– de actuar en el metro y en la calle han pasado a actuar dentro de restaurantes de comida rápida. Ahí, simulan ser clientes, se colocan en mesas cercanas a las de sus víctimas y, aprovechando un descuido, se apropian de sus carteras. Muchas veces, las víctimas no descubren el robo hasta que salen.
Según datos de la Guardia Urbana, si antes el 20% de los pequeños robos se cometían en el interior de establecimientos, actualmente esa tasa llega ya a al 30-35% del total. Donde han bajado en cambio es en el interior de tiendas y centros comerciales, donde se ha registrado un descenso de hurtos denunciados de cerca de un 25%.

La Urbana detiene a una carterista por robar a una turista, el viernes. (JOAN CORTADELLAS)