EL TURNO

Más conscientes desde fuera

NACHO
CORREDOR
 
Cuando uno ve la condescendencia con la que durante muchos días se ha aceptado dentro del PP aquel famoso «que se jodan» por el que todavía nadie ha dimitido; o la lírica macroeconómica con la que se trata de solucionar lo que acaba poniendo en serios problemas a miles de familias (¿saben que determinados enfermos de VIH han dejado de recibir tratamientos?); uno empieza a entender que la conciencia social que en principio no estaba normalizada en la sociedad española, crece de forma inversamente proporcional entre la ciudadanía y dentro de las instituciones.
La última canallada conocida tiene que ver con la financiación irregular de CDC, sobre la que el president Mas no dará explicaciones en el Parlament gracias a ERC y sobre la que se están haciendo malabarismos sintácticos para justificar que, en cualquier caso, todo ha sido por el bien del país (¡como si reírse en la cara de los demás fuera divertido!) Sería una lástima, y un mal síntoma, que algo conceptualmente tan interesante como «la casa grande del catalanismo» acabe siendo «la caja grande del catalanismo», como me sugiere una buena amiga.
Ante todo esto, no podemos resignarnos y cumplir el papel de la protagonista de Melancholia . No podemos limitarnos a ver desde una silla cómo se acerca un meteorito que va a acabar destrozando el mundo, resignados y conocedores de una muerte prematura. Y por ello, no podemos dejar pasar mucho tiempo más a la hora de denunciar sistemáticamente las indignidades con las que estamos conviviendo y, sobre todo, no podemos renunciar a buscar colectivamente los incentivos que, ni que sea por una mera cuestión de supervivencia, necesitan tener aquellos que acaban decidiendo el curso de la historia para cambiar su forma de relacionarse con el mundo.