LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS

Guindos con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ayer. (DAVID CASTRO)
Los mercados vuelven a empujar la deuda hasta el nivel de rescate
El título a 10 años supera de nuevo el interés del 7% tras una subasta con una demanda a la baja
La puja del Tesoro acaba con las obligaciones a 7 años con un rendimiento como el de hace 15 años
Sin prisa, pero sin pausa, el acoso del mercado volvió ayer a situar la deuda pública española contra las cuerdas al superar el bono español a 10 años de nuevo la rentabilidad del 7%, considerada una cota propia de rescate como en los casos de Grecia, Irlanda o Portugal. El rendimiento del 7,038% al que llegó en el mercado secundario solo fue superado en la etapa del euro en el 7,15%, una cota que no se veía desde 1997. Hace un mes, poco después de conocerse el acuerdo para rescatar a la banca española, la deuda volvió a romper el techo del 7%.
Tras un inicio de la semana más calmado después de anunciar el Gobierno el viernes pasado su nuevo plan de ajuste por más de 65.000 millones de euros y una subasta de letras a 12 y 18 meses que constituyó un respiro el martes pasado, las dudas de los inversores renacieron.
Y se vio en la puja de bonos (títulos a medio plazo, con vencimientos entre dos y cinco años) y obligaciones (deuda a largo plazo, con vencimientos superiores a cinco años) que se celebró ayer con menor demanda que en emisiones anteriores y un coste récord. En los títulos a siete años se llegó a un tipo de interés marginal máximo del 6,798%, casi el 40% más caras que en la subasta precedente con un crecimiento comparable (16 de febrero de este año) y al nivel de 1997.
La prima de riesgo quedó instalada en los 580 puntos básicos, hasta cerrar la sesión en 579, un nuevo récord desde que entró en circulación el euro, tras el alcanzado el miércoles en 576 después de que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montroro, destacara que el Estado corre el riesgo de no poder pagar las nóminas si no aumenta sus ingresos. El bono alemán a 10 años, que es la referencia para los inversores, se movió en torno al 1,20%. Eso significa que al Estado español le cuesta casi seis veces más cada euro para financiarse.
MENOS PETICIONES / En el plazo de dos años, los títulos del tesoro alemán están incluso en terreno negativo, es decir, los inversores están dispuestos a perder dinero, en términos reales, porque prefieren tener estos bonos que consideran un refugio que otros que perciben como más arriesgados. Los diferenciales de Italia (478), Portugal (934), Grecia (2.391) e Irlanda (699) también subieron.
En la subasta de bonos y obligaciones celebrada ayer, se adjudicaron 2.981,3 millones de euros, un poco por debajo del máximo de 3.000 millones que se había marcado. La demanda apenas duplicó a la oferta, lo que desató todas las alarmas por parte de los inversores que temen que con el rescate bancario europeo no será suficiente. Con todo, fuentes del Ministerio de Economía destacaron «la elevada demanda» que registran los títulos del Tesoro. El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, destacó que «lo importante» de la subasta es que «se ha cubierto toda la demanda» en un entorno muy complejo.
En total se adjudicaron 1.359,22 millones en bonos con vencimiento en octubre del 2014, con un interés marginal del 5,302%, frente al 4,483% de la puja anterior. También se colocaron un total de 1.074,45 millones en obligaciones con vencimiento en julio del 2017 con un tipo de interés marginal del 6,543%, por encima del 6,195% anterior.
Pero el encarecimiento más espectacular correspondió a las obligaciones con vencimiento en octubre del 2019, de las que se adjudicaron 547,69 millones, a un interés marginal del 6,789% frente al 4,89% de la subasta equiparable anterior.
Los analistas estiman que el Tesoro tiene que realizar colocaciones por valor de un mínimo de 2.900 millones para cubrir todas sus necesidades de financiación. Es por ello que consideran imprescindible la intervención del Banco Central Europeo (BCE) con la compra de deuda pública española. Sin este tipo de actuación, en los mercados se considera difícil frenar la escalada de los intereses que, a su vez, dificulta cada vez más obtener financiación.
De hecho, la petición de que el BCE adquiera deuda la ha hecho también el Fondo Monetario Internacional (FMI), preocupado por la crisis de la eurozona y el futuro de la moneda única. Este organismo considera esencial que se «reduzca el coste de la deuda soberana» y que además se rompa el vínculo de esta con los bancos con problemas.