LA FESTIVIDAD MUSULMANA

El mes de ayuno y celebración

Los musulmanes se disponen a celebrar su principal fiesta

T. S.
BARCELONA
 
No en todas partes es igual: depende de cuándo se ha atestiguado el avistamiento del cuarto creciente lunar. En la mayoría de los países, el Ramadán empieza hoy (técnicamente, el primer rezo se produjo anoche), en otros, como los del Golfo Pérsico, será mañana. « Casi todo Occidente sigue la decisión de Arabia Saudí», afirma Naveed Asghar, portavoz de la asociación islámica Camí de la pau. Y ayer hubo comunicado de la casa real de ese país: «El Tribunal Supremo saudí confirmó el avistamiento esta tarde del creciente lunar con el refrendo de varios testigos».
Así, Asghar y los suyos empezaron anoche, con ese primer rezo nocturno, un mes centrado en el ayuno y el recogimiento que concluirá el 18 de agosto. El día 19 tendrá lugar la fiesta del Aid, en la que se ofrecen regalos a los familiares: un premio por el esfuerzo. Hasta que eso llegue, este paquistaní cambiará sus hábitos y dormirá de cinco de la mañana hasta la una de la tarde, para respetar las obligaciones de todo musulmán: no comer desde que empieza la primera oración (hay un cuadro horario: hoy era a las 4 .37 y el último día, el 18 de agosto, a las 5.21) y cumplir con las cinco previstas. Antes de la quinta y última oración, con el ocaso, llega la ruptura del ayuno. Asghar valora la unidad de la comunidad musulmana en estos días, al margen de nacionalidades: «No respetar el Ramadán está mal visto».
Asghar dice que a su comunidad le han ofrecido la iglesia del Carme para el Ramadán. «Pero no podemos rezar ante estatuas». «La iglesia del Carme está vacía, solo van algunas mujeres el domingo», afirma sobre la afluencia de católicos a los templos, menguante, en contraste con los musulmanes, que buscan espacios más grandes para rezar.
Mohamed Alboul, portavoz del Consell Islàmic Cultural de Catalunya, rechaza la comparación entre religiones y advierte que la fe de las personas no se debe medir por su asistencia al templo. El investigador del Centre de Recerca en Governança del Risc de la UAB Jordi Moreras establece matices: sostiene que en el Ramadán hay mucho de convivencia, de reunión social, y que es «un espejismo» limitarse a comparar cifras con las de templos y fiestas católicas. Si hay diferencias estadísticas, dice, no es tanto por el aumento de los seguidores del islam como por las bajas en el frente católico.
Ilustrativo, el médico palestino Salah Jamal, cifra en un 30% a los musulmanes que cumplen con el Ramadán en Catalunya y cree que lo que acerca a muchos a la mezquita es, por ejemplo, que los partidos políticos les ignoran. «A veces la única ideología es la mezquita» .