PERLAS DEL PAPEL

A tontas y a locas

Inquietud ante la deriva comunicativa de un Gobierno que pierde el control

XAVIER
CAMPRECIÓS
 
Parece ineludible el renacer de la España una de la ruina de la España plural, esa gran culpable de nuestros males, al socaire del capitalismo financiero y neoliberal que mina la democracia y el Estado del bienestar. Y el carajillo party (El Mundo, Abc, La Razón, La Gaceta) riega a diario el españolísimosueño del buen centralista, como describía Fernando Ónega (La Vanguardia): Asistimos a un proceso de demonización del modelo autonómico con una sentencia mediática ya dictada: esto es insostenible.
Esta lluvia fina, con todo, no tapa una creciente inquietud por la deriva comunicativa del Gobierno de Rajoy .
Y no tanto porque La Voz de Galicia titulara a toda portada: Montoro dispara el riesgo de España al decir que el Estado no tiene dinero. Es algo que en boca del ministro de Hacienda «pone los pelos como escarpias» , convenía un suelto de El País, que, sin embargo, matizaba que Montoro carece de seriedad: «El ministro habla a tontas y a locas y siempre demasiado».
Es así porque El Mundo descubrió ayer que el Gobierno ha dado tres cifras distintas sobre el hachazo: Rajoy lo fijó en el Congreso en 65.000 millones; la nota para los inversores lo dejaba dos días después en 56.000; y en la memoria enviada ayer al Congreso se rebajaba hasta los 47.000 millones. La requisitoria editorial era contundente: El Gobierno pierde el control de sus actos en pleno recrudecimiento de la crisis. Confusa comunicación sobre el plan de ajuste. Un ministro no debe ser un riesgo para la prima.
Rajoy, la gente está que brama,
bramaba justo al lado Luis María Anson, reclamando al presidente que cambie su política de comunicación y deje de minusvalorar a los medios y de considerar a los periodistas «mambrullos parlanchines». Dos días antes, en esa misma página, Lucía Méndez pedía al Gobierno que echara mano de «la inteligencia emocional», que «el coeficiente intelectual no es suficiente para manejar la vida, (...) que hay que saber cómo tratar a la gente».