APROBACIÓN DE LOS RECORTES EN EL CONGRESO

El diputado del PP Carlos Floriano consulta la portada de El Periódico durante el pleno. (DAVID CASTRO)
 

Montoro alimenta el fantasma del rescate

El ministro recalca que «no hay dinero para servicios públicos» y la prima se dispara

Rubalcaba augura que los ajustes provocarán 80.000 parados más este año

P. ALLENDESALAZAR
MADRID
 
Los inversores privados de los que depende que el Estado pueda financiarse o deba recurrir el rescate total europeo no suelen fijarse en los pormenores del debate político interno de los países, pero sí en las grandes frases. Sentencias como que «no hay dinero en las arcas públicas, no hay dinero para pagar los servicios públicos», que ayer lanzó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
El responsable de las cuentas del Estado insistió así en sus declaraciones de la víspera, que contribuyeron a que la prima de riesgo –que mide el temor del mercado a una quiebra de España– se elevase 17 puntos básicos, hasta los 576. Ayer dio un nuevo salto, hasta rondar los 580, máximo de la era del euro. Un efecto previsible que, sin embargo, no hizo dudar al ministro de volver a echar mano del argumento para defender los últimos recortes del Gobierno, los más duros de la democracia.

PENURIA Y OBLIGACIÓN / Durante el debate para aprobar las medidas en el Congreso (que salieron adelante con los votos del PP, la abstención de su habitual socio UPN y el rechazo frontal del resto de la oposición), Montoro trató de defender que el Gobierno no tenía alternativa a adoptarlas por dos razones. La primera, la «penuria financiera del Estado». Y la segunda, eludiendo responsabilidades, porque provienen de «recomendaciones que son obligaciones» del resto de Europa y de la Comisión.
El ministro pintó un horizonte oscuro para los servicios públicos. «Lo que no se puede pagar es ineludible quitarlo porque lastra las posibilidades de que aumente el bienestar ciudadano», aseguró. «Hay que prescindir de aquello de lo que podemos, no todo cabe en la oferta de servicios públicos», remachó.
Los dardos más duros, con todo, fueron a parar a los funcionarios, a los que advirtió de que no tienen un «seguro de vida laboral». Su jornada se ha ampliado, defendió, para mejorar los servicios públicos. «¿Cómo puede decir un catedrático, un médico, un empleado de la Agencia Tributaria o uno de las fuerzas de seguridad que por trabajar más se deteriora el servicio público», clamó antes de negar que se les haya reducido el sueldo.
Lo que se ha producido, dijo eufemísticamente, es un «retraimiento» de la paga de navidad, que se les abonará en su plan de pensiones en el 2015 (siempre que ese año se cumpla el objetivo de déficit, elemento que no mencionó).
Montoro admitió que las medidas –subida del IVA, recorte de la prestación de desempleo, etcétera– suponen importantes «sacrificios y esfuerzos». Pero las tildó de imprescindibles para corregir la «formidable deuda externa que nos aplasta, nos relega y nos convierte en un riesgo para la economía europea y mundial». Esa es la situación de emergencia, aseguró, que ha llevado al Gobierno a dejar «parte de sus ideas en la orilla del camino».

PLANTE A BRUSELAS / De forma extraordinaria, la réplica socialista a Montoro no la dio el portavoz económico del partido en la Cámara sino su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien reclamó al ministro que se plante ante la UE. «Coja un avión a Bruselas y diga que los recortes son una barbaridad», espetó. El ajuste, auguró, provocará 80.000 parados más este año y elevará la caída de la economía del 0,6% al 1,6% en el 2013.
En un tono más duro que el empleado con el presidente Rajoy la semana pasada, Rubalcaba aseguró que los recortes son «injustos» y «dañinos», y tildó de «escabechina» el recorte de la prestación del paro. «Este decreto es la certificación de seis meses de errores. Nunca tantos habrán pagado por tantos errores», remató.
El líder socialista afeó a Montoro haber dicho a la diputada Ana Oramas (Coalición Canaria) la pasada legislatura: «Dejad caer a España que ya la levantaremos nosotros». El ministro no lo negó. «Trabajaba en una alternativa. Si Zapatero, al que no mencionan nunca, hubiera acortado la legislatura, nos habríamos ahorrado mucho sufrimiento a todos los españoles», se defendió.