ACCIÓN SINIESTRA
'El caballero oscuro...', relato de acción atávica
Christopher Nolan cierra su trilogía dedicada a Batman de manera asumida, planteando la película como el fin de un círculo y cerrando heridas y rencillas generadas en los dos anteriores títulos. Sam Raimi rodó su tercer Spider-Man sin que esa sensación, la del fin de una trilogía, fuera evidente. En el caso de Nolan sí lo es. Por eso El caballero oscuro: la leyenda renace tiene ese carácter épico de opus definitivo, la prolongación dramática que concluye aquello iniciado hace siete años con Batman begins.
Sin embargo, al filme de Nolan que se parece más este último Batman es a Origen, ya que está construido con una sucesión mecánica y armónica de crescendos hasta el clímax final. El guion tiene agujeros y aspectos inverosímiles, cierto, pero a Nolan le importan más las secuencias o bloques de secuencias en sí mismas y la continuidad casi musical entre estos diferentes bloques.
Se trata por ello de una película algo dispersa (los personajes nuevos, caso de Catwoman, el policía encarnado por James Gordon–Levitt o el villano de voz aterradora y máscara inquietante, Bane, carecen de verdadera profundidad dramática) pero también resulta hipnótica, casi voluptuosa, en su manera de mostrar el caos, la violencia, la brutalidad casi atávica en un mundo tan tecnificado como el del señor de la noche.
Que el momento climático, la batalla final, se resuelva a puñetazo limpio en plena calle y se escenifique como un enfrentamiento entre romanos y bárbaros, pongamos por ejemplo, dice mucho del tono primitivo, oscuro, desazonante, con el que Christopher Nolan ha revestido la historia siempre trágica del superhéroe de Gotham.