LOS ECOS DE UNA CEREMONIA ESTELAR

El show de todos los británicos

Los comentaristas destacan el humor, la humanidad y la inventiva de Boyle

BEGOÑA
ARCE
 
Los británicos han dado una ovación cerrada a Danny Boyle. El cineasta ha conseguido deleitar a casi todos, al mostrar con humor y emoción las complejas singularidades de un país al que quiso dar ante el mundo un rostro humano. «Mayúsculo», «inventivo», «deslumbrante», «mágico» o «irreverente» fueron algunos de los adjetivos más repetidos ayer al hablar del espectáculo.
Incluso horas después muchos no podían creer que Boyle hubiera logrado convencer a la reina de hacer un cameo y dejarse acompañar al estadio por James Bond. «No Judi Dench. Ni siquiera Helen Mirren. La reina de verdad. Gracias a Boyle ahora sí que lo hemos visto realmente todo», exclamaba Richard Williams en el diario The Guardian . Según un portavoz del palacio de Buckingham, la soberana se mostró «encantada» cuando le pidieron que participara «en algo tan excepcional».
Las escenas con Daniel Craig, en la que salen los auténticos perros de Isabel II, sus famosos corgis, fueron rodadas la pasada primavera. Mattew Engel, del Financial Times , matizaba con ironía sobre lo excepcional de la interpretación de la soberana. «Se dice que es su debut como actriz, pero ¿qué otra cosa ha estado haciendo en los últimos 60 años?», preguntaba. Para Engel fue «una noche sensacional», en la que «incluso Corea del Norte tuvo la bandera correcta». La «primera ceremonia que he visto y que merecería la pena volver a ver, para apreciar completamente su textura y sus bromas, verdaderamente británicas». The Times aseguraba que fue «un torrente de referencias culturales» y preguntaba a sus lectores cuántas habían captado.

POLÉMICA POR LA SANIDAD / Solo el gran homenaje que Boyle rindió a la sanidad pública británica (NHS) ha provocado cierta polémica política. En los días en que el gobierno del conservador David Cameron mutila el Estado del Bienestar, el cineasta paseó a 600 enfermeras y otros miembros del Hospital infantil Old Great Ormond, empujando las camas de sus pequeños y auténticos pacientes. Algunos diputados tories calificaron el momento en Twitter de «propaganda laborista». Uno de ellos, Aidan Burley, se adentró en aguas movedizas al quejarse de que el show contuviera «tanta basura multicultural izquierdista». Un portavoz de Cameron dejó claro que Londres «se enorgullece de ser multicultural».
Sexo, lo que se dice sexo, hubo poco, pero en Arabia Saudí los telespectadores debieron dar un bote en el sofá cuando vieron por primera vez en su televisión un beso entre dos mujeres. El breve instante lésbico se produjo entre dos actrices del popular culebrón Brookside . Y en la noche de la fraternidad y de los buenos deseos, hasta Rupert Murdoch, que tan escaldado ha salido del Reino Unido, fue magnánimo en su tuit. «La ceremonia olímpica de Londres ha sido estupenda, sorprendentemente, incluso a pesar de ser un poco demasiado políticamente correcta. Danny Boyle es un genio creativo».