LONDRES 2012

Iván Pérez pasea por la ceremonia inaugural del domingo con una peluca. (EFE / JUAN CARLOS HIDALGO)
El gigante de la peluca fucsia
IVÁN PÉREZ aglutina las ilusiones de la selección de waterpolo a sus 41 años y en sus últimos Juegos «Es un ejemplo, el hermano mayor, un padre, lo que quieras», dice Perrone
JOAN CARLES ARMENGOL
LONDRES / ENVIADO ESPECIAL
En la ceremonia inaugural dio la nota, no se puede negar. Desfiló con una peluca color fucsia que llamaba la atención, sin duda, porque adornaba la cabeza de un enorme jugador de waterpolo, un boya (el que más se pelea con la defensa rival) de 1,97 y 110 kilos que destaca por su físico poderoso. Iván Pérez le había prometido un gesto de complicidad a su mujer y, al entrar en el estadio, vio a una chica española que lucía esa peluca con el mismo corte de la esposa del jugador. Así que Iván se la pidió y la broma trascendió a todo el mundo.
«No es la primera vez que hago una cosa así, ni será la última», asegura el jugador hispanocubano, que a sus 41 años, bromas aparte, se he erigido en el verdadero pilar de la selección española, que hoy debuta ante Kazajistán (12.20 h, TVE-1) en los que serán los últimos Juegos de Iván, los terceros que juega con España. El gigante antillano, que antes de viajar anunció su retirada para cuando Londres baje el telón, conserva su peor recuerdo de cuando Cuba lo vetó para los Juegos de Sídney 2000 porque aún no se habían cumplido tres años de su nacionalización. Pero su carrera data de mucho tiempo antes: ya jugó con Cuba en Barcelona-92.
«Es joven quien quiere»
Ahora, en su última gran cita, Iván Pérez aglutina las ilusiones de todo el equipo. Su liderazgo no se discute; se admira. Es el guía que debe conducir a un equipo mezcla de juventud y veteranía a volver a luchar por las medallas, tras no poder acceder al podio desde el oro de Atlanta-96. Ahí no estuvo Iván, pero sí coincidió con aquella magnífica generación liderada por Manel Estiarte en los Mundiales ganados en Perth (1998) y Fukuoka (2001, ya sin Estiarte).
«Siempre parece que se quiere escaquear, pero cuando entrenamos, al final es el que más trabaja de todos y por eso, a sus 41 años, todavía es joven», asegurá de Iván el portero suplente de la selección, Daniel López Pinedo. «En Cuba decimos que joven es quien lo quiere ser. Y a mí la verdad es que, a ilusión, no me gana ninguno de mis compañeros. Por eso he llegado a estos Juegos con la misma motivación que si fueran los primeros», explica el hercúleo pivote del equipo antes de empezar a afrontar su último y extenuante trabajo.
«En los 12 años que llevo en la selección siempre ha sido un ejemplo y el jugador que nos ha marcado el camino», asegura el cañonero Xavi García. «Al fin y al cabo, es como un niño que contagia ganas e ilusión, un lujo para nosotros», añade David Martín. «Es un ejemplo, el hermano mayor, un padre, lo que quieras», abunda Felipe Perrone, brasileño nacionalizado y nombrado mejor jugador en la pasada Superliga Mundial, en la que España fue segunda clasificada.
Un trabajo hercúleo
A ilusión y unidad está claro, pues, que nadie superará a la selección española, que puede llegar a jugar ocho partidos en los próximos 15 días. Un trabajo hercúleo que comienza hoy y continuará ante Croacia, Australia, Grecia e Italia en un grupo casi tan complicado como el cruce de cuartos ante, posiblemente, Hungría, Serbia, Montenegro o EEUU, a cual más dificil.
«Hemos conseguido una buena combinación de experiencia y juventud y, si logramos levantar el nivel en defensa, todo es posible, no se nos debe descartar», asegura el seleccionador, Rafa Aguilar. «Lo importante es creer que los sueños se pueden cumplir», añade.