
Phelps nada la final y reacciona tras verse cuarto, al igual que sus familiares y seguidores norteamericanos en la grada. Abajo, la felicidad de Lochte tras conseguir la medalla de oro en Londres.
Phelps cae del pedestal
El nadador estadounidense acaba cuarto y queda fuera del podio en la primera de las siete pruebas de su reto
Ryan Lochte se cuelga el oro en los 400 estilos y presenta su candidatura a ser una de las estrellas de Juegos
Michael Phelps, el héroe imbatible, el hombre que acumula 14 medallas de oro olímpicas, un récord apabullante, convertido ya en un mito en la historia de los Juegos, cayó del pedestal en el 400 estilos, la primera de las siete finales que sueña con disputar en Londres, el escenario de su retirada de la escena profesional, y sufrió también su primera derrota en 12 años en una final olímpica, desde Sydney-2000, cuando fue quinto en el 200 mariposa.
Cayó Phelps frente a su compatriota Ryan Lochte, el nadador que ha vivido durante la mayor parte de su carrera a su sombra, y que sueña con convertirse en uno de los reyes de los Juegos de Londres y su triunfo abre también una incógnita en el torneo de natación: ¿Estamos ante el ocaso de Phelps y el principio de la era de Lochte?
«Es una derrota frustrante», reconoció Phelps. «No es la mejor manera de empezar, Pero quise buscar una velocidad más y no la encontré. La verdad fue un asco de carrera. Así que solo pienso en pasar página y seguir adelante», afirmó.
Parece anticipado, en cualquier caso, enterrar a Phelps en una competición en la que, de no producirse un cataclismo, saldrá con el récord de medallas de un deportista en la historia olímpica. Con 16 (14 oros y bronces) está solo a dos de las 18 conseguidas por la gimnasia soviética Larisa Latynina y su presencia en tres pruebas individuales más (los 100 y 200 mariposa, los 200 estilos y los tres relevos con el equipo estadounidense) parecen garantizárselas.
Para los que quieran enterrar a la bala de Baltimore antes de tiempo, habrá que recordar que Lochte inició los trials estadounidenses para conquistar la plaza olímpica de la misma forma: imponiéndose a Phelps en los 400 estilos. Y luego el duelo personal cayó con claridad del lado de éste (3 a 1), ya que Phelps venció en los 100 mariposa, 200 libre y 200 estilos. «Solo espero que esto acabe mejor de lo que ha empezado», deseó el nadador de Baltimore, intentando sacar una lectura positiva de una jornada en la que Michelle Obama fue una espectadora más del espectador Aquatic Centre, con más de 17.000 personas en las gradas.
«No sé que ha podido pasar. Michael llegaba en una situación mental espléndida y, desde luego no es un problema físico», apuntó Bob Bowman, el técnico que ha forjado toda la carrera del múltiple campeón olímpico.
Pero sí que tiene visos de realidad el papel protagonista que puede asumir Lochte en Londres, adonde acude sobrado de ambición, decidido a pelear por el podio en las seis pruebas en las que está inscrito, decidido a firmar una gesta al estilo Phelps con el que volverá a medir fuerzas en la final del 200 estilos.
POR LOS PELOS EN LA FINAL / Que Phelps no llegó a la final de ayer en las mejores condiciones, por mucho que en la previa asegurara que llega a Londres en plenitud, se demostró en las series de la mañana. El 14 veces campeón olímpico consiguió entrar entre los ocho mejores de la final por los pelos, con el peor tiempo de todos los participantes (4.13.33 minutos), quizás por una actitud demasiado conservadora en su serie, y también por la rapidez con la que se corrió la de Lochte, con cinco nadadores clasificándose por tiempo.
La exhibición de Lochte resultó apabullante. El nadador de Florida se puso en cabeza después de los 100 metros de mariposa, con 33 décimas de ventaja sobre Phelps, segundo. Y a partir de ese instante, el margen solo hizo que crecer y crecer. Después de la espalda, el margen sobre Phelps era de 2.55 segundos. En la braza, el hundimiento del nadador de Baltimore resultó espectacular. Lochte se marchó en solitario, sin contestación ninguna, el brasileño Thiago Pereira se instaló en la segunda plaza, de la que ya no se movería e incluso el japonés Kosuke Hagino, bronce al final, superó a Phelps, relegado a la cuarta plaza.
«La verdad es que en los 200 primeros metros aguanté bien, pero luego no sé lo que me pasó. El último 100 fue un suplicio», dijo.
ROZANDO EL RÉCORD MUNDIAL / En el hectómetro libre, Lochte incluso flirteó con el récord del mundo (4.03.84) que estableció Phelps en Pekín. Pero en los últimos 50 metros, sin presión ninguna (hizo 4.05.18, con más de tres segundos respecto a los 4.08.86 de Pereira) bajó el ritmo, como si quisiera saborear su victoria. «He estado entrenando durísimo durante cuatro años. Y empezar así me hace muy feliz. Quiero dar el golpe en estos Juegos», proclamó Lochte.

(REUTERS / AFP / EFE)